Ingeniera civil gastó $30.000.000 en el proyecto, que incluyó cocina, baños y terraza nuevos
La propietaria usó ChatGPT para visualizar los cambios antes de ejecutarlos: Me armé la casa completa con esta herramienta.
Después de ahorrar durante un buen tiempo, Antonia Delucchi (32), ingeniera civil industrial, encontró en un portal de propiedades exactamente lo que buscaba: un departamento de un dormitorio y dos baños, uno de ellos en suite. La configuración es poco común en el mercado, pues lo habitual es encontrar propiedades de un dormitorio con un baño o bien de dos dormitorios con dos baños. Ella, quien no tiene hijos ni pareja, quería otra cosa.
«Antes vivía en un departamento de un dormitorio y un baño, pero era un desastre cuando invitaba gente. El baño estaba en mi pieza y resultaba incómodo que las visitas entraran todo el tiempo a la habitación. Buscaba algo que me diera privacidad y otro baño para uso más social», señala.
Otro de los atributos que buscaba era una gran terraza y este departamento contaba con una galería de 50 metros cuadrados, la misma superficie que tenía en el interior. No lo pensó dos veces y contactó a la corredora.
«Cuando vi las fotos del departamento pensé que ese espacio era la azotea común del edificio, pero no, era la terraza del departamento. Hablé el domingo con la corredora y el lunes ya lo estaba viendo», cuenta.
En ese momento arrendaba en el sector de Plaza Las Lilas, en Providencia, y la propiedad en venta estaba justo en el edificio de al lado. Eso sí, se trataba de una construcción de los años 80 y el departamento, si bien tenía en buenas condiciones las instalaciones eléctricas y sanitarias, necesitaba una renovación completa.
«La propiedad estaba habitable, pero era un poco anticuada. La cocina resultaba antigua, chica y muy básica», recuerda.
Costaba 5.200 UF y ofreció 5.000 UF. Tuvo la fortuna de que los hijos de la propietaria, de edad muy avanzada, querían vender rápido.
Le entregaron el inmueble en julio de este año. Su idea era hacer todos los cambios de una vez y no vivir la experiencia de tener trabajadores permanentemente en su casa. El 20 de agosto comenzó la obra, que culminó el 27 de septiembre.
«Cambiamos todos los pisos, botamos la cocina completa y en los baños eliminamos la antigua tina, el lavamanos y las cerámicas de las paredes. Sacamos la logia y con ese espacio se amplió la cocina. Hicimos un clóset a medida y pusimos papel mural en casi todo el departamento. En la terraza sumamos un quincho con techo y un cierre con un toldo y una red. Quedó como nuevo y mucho más moderno», detalla.
La decisión de poner malla en la terraza fue por cuestiones de seguridad.
«Tengo una gatita que es mi vida», confiesa.
En total, gastó cerca de $30.000.000, aunque había calculado $20.000.000. Tuvo la suerte de que sus padres la ayudaron.
«Tanto a mi hermana como a mí nos apoyaron con nuestra primera casa. En vez de darme la plata para comprar el departamento, me la dieron para la renovación», precisa.
Para la decoración, Antonia Delucchi combinó tecnología con su propia visión estética.
«Pinterest me ayudó un montón, aunque yo tenía ideas claras de lo que quería. Por ejemplo, mi baño debía tener azulejos verdes con techo blanco y rosado. Quería que el piso fuera blanco con negro, pero encontré otro con flores negras que me encantó», cuenta.
El uso de inteligencia artificial le permitió visualizar los cambios antes de concretarlos.
«Le pasaba ideas a ChatGPT y me mandaba fotos referenciales. Había cosas que me gustaban y otras que no, descarté mil propuestas que no quedaban bien. Me armé la casa completa con esta herramienta», complementa.
El resultado superó sus expectativas y las de su círculo cercano.
«Mis amigas están en llamas. Una terraza amplia es algo que siempre quise. Estoy en un último piso y puedo invitar a mucha gente. Siempre me ha gustado recibir en casa. Se puede tomar sol, hacer un asado y ver cine bajo las estrellas. Todo el mundo no puede creer la distribución del departamento, es súper particular», manifiesta orgullosamente.