Trabaja en la única bencinera del pueblo de Boiro
El chileno llegó a Galicia el 2003 y el diario local lo entrevistó para contar su vida.
La bencinera Gorlou es el único lugar en donde los habitantes del pueblo de Boiro, en Galicia, España, pueden llenar los estanques de sus vehículos. Allí trabaja el chileno Antonio Prieto Bravo, a quien sus clientes saludan con cierta admiración, casi como estrella hollywoodense, desde que el diario local le dedicó una página completa.
«La Voz de Galicia», el más reputado de los medios de prensa en la zona sobrevoló la historia de Antonio, nacido en Osorno hace 30 años, que lo llevó a Boiro, en la comarca de Barbanza, un lugar con 20 mil habitantes.
«Yo no estaba bien con mi señora, estábamos distanciados. Ella tenía una hermana en Boiro y me dijo que si yo quería que volviéramos a estar juntos, tenía que viajar. Vendí mis cosas para juntar el dinero y llegar hasta aquí», dice Antonio.
El osornino amononaba y pintaba carteles en un supermercado y viajó al pueblo el 2003. Hoy tiene un hijo de cuatro años y pasa los fines de semana, junto al niño y su mujer, recorriendo Galicia, disfrutando de esta nueva y tranquila vida en ese rincón de España.
Le costó entender la lengua gallega a Antonio, pero ya va mejorando. «Mi señora se llama Viviana y aquí escriben su nombre como Bibiana. No usan la v sino la B y tampoco la jota. Ocupan la X en lugar de la H. Cuesta pillarle las palabras al idioma», se explaya el chileno y cuenta que está aficionado a comer el caldo gallego, una especie de curanto con repollitos.
– El pueblo es chiquito, qué te dice la gente.
– Algunos me felicitaron por aparecer en el diario. Me dicen que estoy famoso, me bromean con que ya no saludo por lo famoso que estoy. Lo tomo con humor. Acá todos nos conocemos. Trabajo en la gasolinera que está a la salida del pueblo y es la única.
– Parece que te ha ido bien.
– En Chile si tienes el sueldo mínimo no puedes llegar y comprar un televisor. Hay que endeudarse. Ahora si quiero comprar un LCD lo hago; si quiero un buzo de marca puedo llegar y comprarlo. Si quiero comprarme algo, llego y la compro. En Chile, un no puede darse esos gustos.
– ¿Y cómo te ha ido con los gallegos?
– Ellos son a su manera, son llevados a sus ideas, pero no son tontos. Son trabajadores.


