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Título/Pie de foto: Andrés Skoknic es la voz de Onur.
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Título/Pie de foto: «El acento se nota muchísimo. No incomoda, al contrario. Gusta harto» Micaela Levitt, periodista argentina
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Autor de la Foto: Mega
Título/Pie de foto: La teleserie se transmite desde enero en Argentina.
La misma traducción que acompañó la telenovela acá se escucha al otro lado de la cordillera
«Se nota la dulzura de los chilenos», cuenta Rebeca Peiró, editora de la revista «Caras» trasandina.
Alondra Barrios
El fenómeno de «Las mil y una noches», la teleserie turca que transmitió Mega hasta el 4 de enero de este año, cruzó la cordillera de Los Andes y aterrizó justo al otro día, el 5 de enero de este año, en las pantallas argentinas. Desde ese día, y de lunes a viernes desde las 22 horas, los telespectadores están pegados a la pantalla de Canal Trece para ver los altibajos de la relación que llevan Onur Aksal y Sherezade Evliyaoglu. Sin embargo, allá no sólo ha gustado la historia de esta pareja, sino también el doblaje chileno.
Varios medios escritos se han detenido en este punto y lejos de encontrar algún detalle negativo, las críticas sobre las voces que dan vida a los personaje han sido en buena onda. Rebeca Peiró, editora periodística de la versión argentina de la revista «Caras», está fascinada con Onur y Sherezade. Rebeca cuenta que el tonito chileno sí se asoma de vez en cuando. «No lo encuentro neutro, se nota la dulzura de los chilenos», asegura. «Eso es porque los chilenos tienen una cosa de hablar muy particular, eso del ‘¿cómo vai?' . Me encanta», confiesa.
Rebeca, además, rescata la voz de Gigliola Mariángel, la actriz chilena detrás de Sherezade, porque cree que le dio actitud al personaje. «Es como dulce, pero a la vez fuerte y decidida. Me gusta harto».
Otra trasandina que alaba el talento chileno y ha notado el acento local es Micaela Levitt, periodista del medio online Ciudad.com. Micaela, quien sigue día a día la historia, tampoco encuentra imparcial el doblaje, pero no por eso cree que es malo. «El acento se nota muchísimo. No incomoda, al contrario. Gusta harto», afirma, pero hace un alcance: «Hay algunas palabras que nosotros no utilizamos. Por ejemplo, eso de decir «asiento» (al pedirle a alguien que se siente). Eso acá no se usa para nada y nos parece raro. Decimos ‘tome asiento, por favor' o ‘sentáte' , algo así.», concluye.
Quien no encuentra para nada chilenizadas las voces de los protagonistas es Juan Abraham, editor de Clarín.com. Abraham se ha detenido a analizar este punto y dice que «es más bien neutro y está bien hecho. De hecho, si no me hubiesen contado que en Chile hacían el doblaje, la verdad es que no me hubiese dado cuenta nunca», cierra.
Las expresiones chilenas, eso sí, tienen un por qué, según revela Andrés Skoknic, el actor que durante 10 meses le puso la voz a Onur. «Nosotros utilizábamos palabras y formas verbales muy propias de Chile, las que hacían ruido en Argentina en un principio. Como por ejemplo, el asiento o pieza para llamar al cuarto, a la recámara o a la habitación. Además, cambiamos formas verbales como el iré por voy a ir , porque así hablamos en Chile», cuenta Andrés, aunque utilizar esta manera de hablar no fue antojadiza por parte de Dint, entidad encargada de doblar «Las mil y una noches». «Mega nos pidió que lo hiciéramos así para acercarnos más ala manera que hablamos los chilenos», sostiene.
Como el éxito también se replicó en Perú mucho antes que en Argentina, Andrés se preocupó de preguntarle a la prensa de ese país qué les parecía la traducción chilena de la telenovela. «Un medio escrito de allá me entrevistó por el tema de la teleserie. Les pregunté por el doblaje y me dijeron que no se imaginaban dónde se había hecho, que no habían pensado que había sido en Chile. Me contaron, además, que estaban medio aburridos del mexicano».


