Excavaciones en sector Los Hornos
El arqueólogo Boris Santander está dedicado por estos días al salvataje de restos arqueológicos de entre 4.500 y 5.000 años de antigüedad que estaban en riesgo de desaparecer en caleta Los Hornos, Región de Coquimbo.
Santander, director de Arqueología de la Universidad Alberto Hurtado, lleva años trabajando con otros profesionales sobre los habitantes costeros del periodo arcaico medio (5.000 a 9.000 años) entre Elqui y Huasco y por eso se decidió a colaborar cuando se lo pidió el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza).
La Agrupación Camanchaca, abocada a destacar el patrimonio de caleta Los Hornos, le había pedido a Ceaza ayuda para encontrar un arqueólogo para el lugar donde se había construido un camino. «Allí quedó expuesto un perfil de terreno, donde había evidentes restos humanos», cuenta Santander.
Marcelo Villalobos, de Agrupación Camanchaca, explica que buscan darle relevancia a este hallazgo, tener apoyo del mundo científico para reconstruir la historia de la caleta Los Hornos y desarrollar un turismo cultural.
«La puesta en valor es trabajar el turismo con un foco sustentable y orientado a nuestro patrimonio», dice.
El hallazgo
La preocupación, según el arqueólogo Santander, era que con las lluvias el terreno podría erosionarse, con la pérdida de los restos. Eso ocurrió. De hecho, con algunas precipitaciones los vestigios óseos quedaron al descubierto, pero hubo otros que desaparecieron.
«El equipo que dirijo no está buscando entierros humanos, pero en un caso como éste es necesario proteger lo que se está destruyendo y avisamos al Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) para activar un salvataje», explica.
Santander destaca el cuerpo de un hombre, con músculos de brazos y piernas muy marcados, «desgaste dental propio de los grupos que viven en la costa y que se encontraba enterrado en una posición que nosotros llamamos de cúbito lateral, acostado de lado, con las extremidades muy flectadas hacia el cráneo».
También menciona que no tenía ofrendas ni ajuares, aunque sí estaba con muchas conchas de locos y lapas encima. «Es una costumbre que se desarrolla entre los 4.000 y 5.000 años antes de hoy», precisa.
Marcelo Villalobos, fundador de Turismo Humboldt, revela su preocupación por el patrimonio arqueológico, porque «acá se profanó mucho y hoy lo poco que queda es el resto».
Carbono 14
Boris Santander, quien está pidiendo al CMN más protección en el área, explica que los restos humanos, de proyectiles y de moluscos son analizados desde esta semana en la Universidad Alberto Hurtado.
Luego de todo el proceso de conservación, tanto en la universidad como en el Museo Arqueológico de La Serena, una muestra se enviará a Estados Unidos.
«Queremos fechar por radiocarbono, también llamado Carbono 14», cuenta el investigador. «Es un análisis físico-químico, que es tomar una muestra orgánica, en este caso huesos, que posteriormente el laboratorio la procesa y dice hace cuánto vivió el ser vivo que se está fechando», explica.
Incluso, también se conocerá su dieta con otros procedimientos.


