Pidió los cambios cuando el edificio aún no se construía y le dio protagonismo a la cocina
Era socio de la inmobiliaria y diseñó el edificio, ubicado en Reñaca, por eso pudo acceder a los planos antes. Hoy lo tiene enventa.
Cuando el arquitecto Víctor Quiroz, fundador del estudio Quiroz y Puelma Arquitectos, se involucró en el diseño y construcción de un edificio en el sector de Reñaca Norte, en Viña del Mar, supo que era el lugar donde quería vivir con su familia.
Compró un departamento en el cuarto piso del condominio, de 285 metros cuadrados útiles, y como era socio de la inmobiliaria lo consiguió a un menor precio. Lo adquirió en la etapa en blanco, que es cuando la obra aún no comienza, lo cual abrió la oportunidad de integrar sus gustos al resultado final.
«Más que una cuestión de precios, la decisión obedeció a que me gustó el producto. Pensé en que si compraba anticipadamente, también podría personalizarlo un poco», cuenta Quiroz.
Su intención fue dejar el departamento listo para evitar obras que alteraran la tranquilidad del hogar con ruidos y movimientos de trabajadores.
Eligió colores interiores distintos a los del resto del edificio y agregó un piso de madera diferente. Integró algunos espacios y dio importancia a la cocina, cuyos muebles importó desde Alemania. Todo se planificó antes de que empezara la obra.
«Todas las unidades de este edificio son grandes y muchas tienen la cocina integrada o semiintegrada. En el estándar de los departamentos, hay un pasillo que se comunica con los dormitorios secundarios e integré ese pasillo a la cocina. De esa manera quedó más amplio y luminoso», explica.
Como ocurre en muchas familias, los hijos crecieron, se independizaron y el departamento que antes quedaba justo ahora resulta excesivo. Quiroz lo tiene en venta por 29.899 UF a través de la corredora inmobiliaria Eklöv.
El edificio es de estilo escalonado, consta de nueve pisos y solo 15 viviendas, cada una con 30 metros lineales de vista al mar.
«En mi departamento todos los recintos miran al mar, dormitorios y cocina también. Todos los departamentos están equipados con jacuzzi en su terraza. También tienen sauna y una piscina temperada de uso común», detalla.
La unidad consta de 445 metros cuadrados totales (285 útiles y 160 de terraza). Cuenta con cuatro baños y uno de servicio. Además, incluye calefacción por losa radiante, tres estacionamientos, logia, walk-in closet y alarma. El área social ofrece living y comedor separados. También dispone de una sala de estar independiente.
El edificio cuenta con un equipo de respaldo eléctrico para el 100% del inmueble.
«Cuando se corta la luz, todo funciona en el departamento, menos el sauna y el jacuzzi. En Viña del Mar no es muy habitual, pero de repente ha habido cortes y nosotros ni siquiera nos hemos dado cuenta», relata.
¿Dónde piensan ubicarse una vez que lo vendan? ¿En la misma zona?
«Nos gusta mucho este sector. Pero no sabemos todavía qué vamos a hacer. Buscamos algo un poco más pequeño para nosotros».
¿Lo venden con muebles?
«No, pero si a alguien le interesan, no tengo problemas. Lo más probable es que al nuevo lugar que nos mudemos no encajen tan bien, ya que la mayoría está hecha a medida».
Cómo hacer cambios
Algunas constructoras permiten que sus clientes, cuando compran en blanco o verde, modifiquen algunos detalles. Principalmente en detalles como terminaciones o convertir un dormitorio en una sala de estar o viceversa. Francisco Klein, gerente general del Grupo Inmobiliario Viva, afirma que todo depende de la disposición de la empresa.
«Si el cliente incorpora los cambios en una etapa temprana del proyecto, estos se incluyen en los planos del permiso de edificación y su costo queda reflejado en el contrato de construcción. Así se evitan trámites posteriores», explica.
Si la petición se realiza durante la construcción, el asunto se vuelve más complejo porque puede haber permisos involucrados que impactarían a todo el proyecto.
«Cuando las modificaciones no alteran superficies (aumento o disminución de metros cuadrados) y solo afecta tabiques, terminaciones o instalaciones, basta informarlas al solicitar la recepción final», explica.
El asunto cambia cuando las modificaciones aumentan o disminuyen la superficie o se altera la estructura del edificio.
«En ese caso, la inmobiliaria debe tramitar una modificación de proyecto. Este proceso demora más y requiere aprobación antes de pedir la recepción final del edificio», detalla.





