Nos enteramos a partir de la publicación, reconoce director de Gendarmería sobre los videos posteados en redes sociales
Se creó un despliegue operativo para localizar el celular e incautar. Se hizo el allanamiento y se aisló a los sujetos, agrega Rubén Pérez.
El sábado, un poco antes de las cuatro de la tarde, uno de los 23 reclusos que participaba activamente en una fiesta en la cárcel Santiago 1 -clandestina, por cierto- quiso dejar constancia de aquel jolgorio repleto de alcohol y variedades de carne, por lo que no encontró mejor idea que tomar su celular, grabar unos videos y subirlos a redes sociales. Tal como si de una hazaña se tratase, con ritmos cumbieros de fondo y la canción «Adiós» del mexicano Christian Nodal.
Pero la celebración, al igual que el teléfono y sus días en el módulo en cuestión, poco le duró. A las 16 horas, Gendarmería allanó el lugar, incautó las botellas de whisky, el asado y los celulares. En forma paralela, inició un sumario administrativo, aisló a los 23 reclusos involucrados y remitió los antecedentes al Ministerio Público.
«Nos enteramos a partir de la publicación (en redes sociales). Luego se creó un despliegue operativo para localizar el celular e incautar. Se hizo el allanamiento y se aisló a los sujetos», relata Rubén Pérez Riquelme, director nacional de Gendarmería.
La gestación
Pérez cuenta que la fiesta de los reclusos ocurrió en el módulo 35 de la cárcel de Santiago 1. Es un sector donde conviven 569 personas en prisión preventiva. O sea, que no han sido condenadas, pero que tienen la característica de ser reincidentes. El sábado, el día del asado -aclara Rubén Pérez- había solo dos gendarmes para custodiar a todos los reclusos de ese módulo.
«No quiero que sea tomado como que estamos eximiendo a priori la responsabilidad personal, pero usted entenderá que la relación gendarme-preso en esta unidad penal, que ha sido verificada esta mañana, es de 85 reclusos por cada gendarme. Y en este caso, 569 internos para dos custodios», enfatiza el director nacional de Gendarmería, quien confirma que hasta la tarde del domingo Santiago 1 tenía 6.550 internos.
¿Cómo ingresó el whisky y las variedades de carne para el asado del sábado? Las opciones, dice Pérez, son tres: «Una de ellas es el pelotazo. Otra vía es la falta o deficiencia en los controles de encomiendas y visitas, y una tercera es la circulación de funcionarios desde y hacia el interior del establecimiento. Allí es donde tenemos que, con rigor, establecer fehacientemente cuál es la hipótesis que cobra más fuerza, pero a todas luces estamos frente a un hecho evidentemente irregular, gravísimo, que nos interesa abordar con seriedad y sancionar con máximo rigor».
Déficit de funcionarios
Pablo Jaque Garrido, presidente nacional de la Asociación de Gendarmes, asegura que la población penal es de 64.000 personas, pero que el sistema está pensado y construido para 42.000. Además, cuenta que el último aumento de funcionarios ocurrió el 2010.
«Nosotros entendemos que situaciones como la ocurrida en Santiago 1 ponen en tela de juicio nuestra labor, se va perdiendo la confianza de la ciudadanía. Pero queremos decirles que la mayoría de los funcionarios hace muy bien su trabajo, tienen un tremendo compromiso con seguir sosteniendo el sistema penitenciario y no solamente ante la ausencia de funcionarios, sino que también ante la ausencia de equipamiento adecuado. En muchas unidades penales están con un bastón de goma, una polera y un chaleco antipuñal que está vencido y siguen haciendo su trabajo. Entonces, esta situación claro que nos duele», enfatiza.