Estuvo una semana en la isla de Roatán, en Honduras junto a su grupo de instrucción
Hace pocos meses le temía al mar y ahora incluso se atrevió a una inmersión nocturna.
«Me vine con todo el grupo de buceadores profesionales, que incluye a mi hermana. Estuvimos buceando todos los días. Tuvimos muchas experiencias y hasta buceamos con tiburones. Siempre me sentí súper segura con todo el equipo», cuenta desde Miami la empresaria, quien viajó con la escuela Buceo Scuba Adventure (@buceo_scuba_adventure) hasta Honduras.
¿Cómo fue bucear entre tiburones, Jocelyn?
«Da un poco de susto, pero tomé este desafío como algo que tenía que aprovechar. Estoy súper apoyada por el equipo y sabía que nada me iba a pasar. Había mucha corriente en el arrecife donde estábamos y daba un poco de miedo. Llegas a la parte de la arena y ahí están todos los tiburones sueltos y eran bastantes. Éramos 14 buzos y yo estaba en primera fila, tranquilita, observando todos los tiburones alrededor. Pudimos buscar algunos dientecitos que ellos van botando».
¿Qué sensación tuvo?
«Es loco verlos arriba de tu cabeza y que estén en todos lados. Estos son tiburones de arrecife, en su hábitat natural y hay que tener resguardos. Tratar de no molestarlos. Siempre te advierten que ellos también reaccionan. Mientras tú los respetes y los observes tranquilamente no te harán nada. Pero obviamente muchas cosas pueden pasar. Es parte del riesgo de meterse al mar a bucear con ellos».
¿Cuál es la instrucción previa para bucear con tiburones?
«Tienes que estar capacitado para bucear. No cualquier persona puede meterse a nadar con ellos. Siempre se hace una charla en la cual el guía, que en este caso es Guido Arce, nos indica cuál es el procedimiento para estar cerca de ellos. Nosotros no los vimos a distancia, sino que ahí mismo. Los resguardos principales son mantenerse tranquilos, observar y esperar que ellos se vayan, porque en un comienzo están todos juntos. Te tienes que mantener en el arenal mirándolos y cuando se dispersan, puedes avanzar y bucear».
Oscuridad
Además realizó un buceo nocturno. «Divisamos unos animalitos nocturnos que generan fluorescencia con el movimiento del agua. Es bonito verlos. Quedas en la oscuridad en el agua, pero el buceo te invita a la calma, a estar concentrado con tu respiración. Es súper meditativo, es un deporte que hay que tener harta mente para tomar estos desafíos», concluye Medina.


