La cantante encabezó funeral de Jaime Hernández, de 80 años, quien falleció rodeado de su familia
Tras una misa en Vitacura, una comitiva liderada por motoristas de Carabineros, se dirigió al Parque del Recuerdo. Era un hombre muy bueno, cariñoso, muy sencillo, lo recordó el primer manager de la estrella.
Pasadas las 4.30 de la tarde, un grupo de unas 80 personas caminaba con pesar por el dolor y el calor que caía sobre el Parque del Recuerdo. La comitiva se dirigía a despedir a Jaime Hernández, el padre de Myriam Hernández, quien falleció de cáncer a los 80 años y rodeado por su familia.
La cantante estaba muy afectada en toda la ceremonia porque, como ella reconocía sin tapujos mucho tiempo antes, su padre era muy especial para ella. «Lo amo con todo el corazón. Qué afortunada soy de tenerte junto a mí y le doy gracias a Dios», escribió en su Instagram para el pasado día del padre.
En el cementerio se escuchó una tierna interpretación pregrabada de temas como «You make me feel brand new» y «El amor de mi vida».
Myriam, con lentes oscuros y vestida de negro, acompañaba a su madre. Cerca de ellas, los dos hijos de la cantante, que prefirieron no hablar para esta nota, además de Jorge Saint-Jean, el ex marido de la cantante y padre de sus hijos.
Una hora antes, el cortejo había salido desde la iglesia del Nazareno, en la calle Las Tranqueras, en Vitacura. En la calle, dos motoristas de carabineros encabezaron la comitiva posterior hasta el cementerio.
«Alguna vez hablamos de las familias y Myriam hablaba de su mamá, su hermano, de su papá, con mucho amor», recuerda la comediante Pamela Leiva, quien compartió en Hernández en el programa «Coliseo», de Mega. Ambas fueron jurados.
Hasta la iglesia llegaron amigos de la intérprete, como el cantante Luis Jara y la periodista Carolina Gutiérrez. «Yo lo conocí (a Jaime), pero prefiero en estos momentos dejar todo eso en la intimidad», se disculpó la reportera.
Aunque ha vivido diferencias laborales con la estrella de la canción, el manager Claudio Riquelme mantiene el mayor de los cariños por la cantante y su familia. «A Jaime lo conocí cuando Myriam recién empezaba. Era un hombre muy bueno, tremendo, cariñoso, muy sencillo. Él confió en mí y me pidió que ayudara a su hija en su proyecto musical.
Por entonces todos vivían en un departamento en Ramón Cruz, cerca de Grecia, era una familia de clase media muy protectora de sus hijos», recuerda.


