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Autor de la Foto: RUBÉN GARCÍA
Título/Pie de foto: En el camión de Álex trabajan 15 personas.
El mandamás del Festival de Viña del Mar trabaja en un camión
Duerme tres horas diarias y ensaya cada movimiento que se realiza noche a noche en el escenario.
Isabel Lamoliatte
Para Álex Hernández, eso de que el jefe llega a supervisar todo a última hora no corre. El hombre detrás de «Mekano» (Mega) y «Yingo» (Chilevisión) y desde hace tres años director del Festival de Viña del Mar trabaja a la par con su equipo. A las nueve de la mañana está instalado en su oficina en la Quinta Vergara y se va a dormir a las cinco de la mañana del día siguiente.
Su oficina es en realidad un camión acondicionado como sala de dirección. «El búnker de Álex», le dicen en Chilevisión. Hernández se refiere a él simplemente como «el camión». Ahí trabaja codo a codo con 14 personas. En su mesa tiene, a la izquierda, al encargado de los generadores de caracteres y, a la derecha, a dos asistentes de dirección. En el resto se ubican el director de telepantalla, los controles de video de cámara, el operador de disco, el jefe de móvil, dos ingenieros de sonido, la encargada de redes sociales, el musicalizador, el encargado de las virtuales publicitarias y la editora periodística.
La rutina de Álex empieza a las 9 horas con el ensayo del artista que cierra esa noche de Festival. Después es el turno de la competencia internacional y folclórica y luego del humorista de la jornada. En la tarde practica el artista que abre el show.
En el día hace dos pausas. A las 13:30 va a almorzar al hotel donde se hospeda. La razón es simple: hace cuatro años, una pancreatitis lo tuvo al borde de la muerte. Desde entonces tiene una dieta especial. A las 18:30 para otra vez. Nuevamente en el hotel se ducha, come algo y a las 20 está de regreso en la Quinta. «Hacemos una reunión de pauta de una hora. Repasamos todo lo de la noche, nos damos ánimo y estamos listos», cuenta él. Al término de la jornada, hace otra reunión de evaluación y ahí a a descansar.
«Me mantengo despierto a punta de café, té y mucho ánimo», explica. Para Hernández es clave la presencia de su señora: ella lo acompaña hasta en los ensayos, pero él se niega a presentarla y mucho menos a que le tomen una foto.


