Una aplicación permitirá a los vecinos denunciar la instalación de comerciantes ambulantes
Es necesario encontrar un espacio físico donde este grupo, que necesita generar recursos, pueda transitar desde la economía informal a la formal, dice Américo Ibarra, investigador de la Usach.
En el barrio Meiggs, comuna de Santiago, hoy conviven dos tipos de vecinos con realidades opuestas. Mientras los comerciantes establecidos dentro del perímetro circunscrito por la municipalidad trabajan tranquilos, fuera de este espacio de seguridad, ambulantes y Carabineros se enfrentan en un eterno juego del gato y el ratón. Eso se traduce en constantes enfrentamientos, que afectan la tranquilidad de todos los residentes del sector.
«Obvio que nos alegra que la muni saque a los ambulantes del corazón de Meiggs. Lo que no nos parece tan bien, es que Carabineros los corretee hacia los límites del barrio, porque hacia el sur de Gorbea es mucho más residencial.
Eso está cambiando ahora, con la llegada de mafiosos que se adueñaron de la calle y que ya empezaron a cobrar por protección», se queja una vecina que pide reserva de su identidad, sobre todo ahora, que desconocidos pasan todas las noches marcando las casas de quienes se oponen al comercio ilegal.
Ajustar el plan
Justamente para terminar con estas intimidaciones, Américo Ibarra, profesor asociado de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la Usach, pide hacer ajustes al plan municipal original.
«La estrategia de copar el espacio es transitoria, en la medida de que las personas que ejercen esta actividad van rotando y se van instalando en nuevos espacios no controlados», parte explicando el investigador, quien explicita que para erradicar a los ambulantes «es necesario encontrar un espacio físico donde este grupo, que necesita generar recursos para alimentar a sus familias, puedan transitar desde la economía informal a la formal».
Aplicación vecinal
Más crítico con los comerciantes ambulantes se muestra Arturo Urrutia, director de Seguridad de Santiago.
«Lamentablemente, cuando se retira a comerciantes ilegales de un sector donde no pueden reinstalarse, existe una alta posibilidad de que se trasladen a puntos cercanos, ya que no existe voluntad de regularizar su actividad», asegura el ex carabinero.
«Si estos desplazamientos ocurren dentro de la comuna, nuestro deber es fiscalizar y trabajar para su erradicación, pero si se trasladan a otras comunas, nuestra capacidad de intervención se ve limitada, ya que excede nuestras atribuciones territoriales», aclara.
Actualmente, la Dirección de Seguridad de Santiago cuenta con más de 700 cámaras de televigilancia, que permiten monitorear distintos sectores. Sin embargo, todo sistema se vuelve más efectivo cuando participan los vecinos.
«Por ello, recomendamos reportar estos hechos a través de la aplicación VECI Stgo, indicando la ubicación exacta y, ojalá, adjuntando fotografías o videos que faciliten una fiscalización precisa», explica Urrutia, quien ya tomó algunas medidas para evitar malos entendidos.
«A los locatarios se les exigió que vinieran con su patente comercial, para verificar que efectivamente es el dueño de un determinado local. También se les advirtió que la gente dependiente o trabajadora estuviera regularizada y con su contrato de trabajo, ya que muchos no lo mantenían».
No conforme con ello, adelantó que la invitación es a regularizarse «porque esto va a ser fiscalizado no solamente hoy, sino que paulatinamente vamos a ir fiscalizando local por local, con varios servicios, incluida fiscalización municipal. Así vamos a ordenar el barrio».



