Titular de Seguridad pretende ampliar cárceles y módulos de máxima seguridad
Con la medida los reos peligrosos pierden por completo el privilegio de exhibir su riqueza y marcas de estatus, comenta experto en estas bandas.
El cine y la televisión construyeron el estereotipo del preso uniformado: traje a rayas u overol naranja. El ministro de Seguridad, Martín Arrau, expuso ante el Senado el plan de seguridad del gobierno, que contempla la ampliación de módulos de máxima seguridad en las cárceles del país, donde los internos, como en las películas, vistan todos la misma vestimenta. «Queremos más módulos con presos con traje amarillo y azul, como ya están en el Repas. Queremos avanzar en eso», comentó, recordando que la semana pasada visitó el Recinto Penitenciario Especial de Alta Seguridad (Repas), en Santiago, donde 150 internos vinculados al crimen organizado usan el mismo uniforme, no por capricho, sino por protocolos de seguridad. Para el gobierno, retomar el control sobre las cárceles es fundamental, y aplicar el uso de uniformes es parte del plan.
Naranjo y azul
La tenida está pensada para internos de alta peligrosidad y pertenecientes a organizaciones criminales, como miembros del Tren de Aragua, por ejemplo. Desde Gendarmería explican que la entrega de uniformes fiscales a internos del Repas se puso en marcha el 15 de julio de 2025, junto con la apertura de las dependencias refaccionadas de la Sección de Alta Seguridad. La vestimenta es, en realidad, azul y naranja. Consta de una chaqueta (o parka) naranja con una franja superior de color azul oscuro, polar naranja, pantalón azul y polera naranja, cumpliendo con estándares de confort, abrigo y seguridad. Por ello, no cuentan con bolsillos y son de corte liso, para evitar que escondan objetos entre las telas. Las prendas de ropa interior y el calzado son de cargo de cada interno. Despojar de sus prendas de lujo a un líder de una banda criminal, a un capo narco, al ingresar a la sección de alta seguridad de un recinto penitenciario, es también una forma de asestar un golpe a su poder fuera del penal y a su liderazgo dentro de este. Es con la ropa como se marca la jerarquía entre pares, según explican a este diario conocedores de la interna carcelaria ligados a Gendarmería. En el reglamento sobre ingreso de encomiendas no existe una norma que prohíba el ingreso de ropa de una marca determinada a los penales, salvo en el Repas y en los módulos de máxima seguridad de Antofagasta y Biobío.
«Ropa urbana»
El exfiscal Luis Toledo, director del Centro de Estudios en Seguridad y Crimen Organizado de la Universidad San Sebastián (Cescro USS), explica que, «en los módulos sin régimen de máxima seguridad, los reos peligrosos y líderes de bandas visten con ropa urbana y deportiva de marcas internacionales reconocidas, destacando principalmente por el uso de zapatillas de alto valor económico y edición limitada, las cuales mantienen limpias como un símbolo abierto de su poder adquisitivo y capacidad logística. Existe una marcada segmentación estética que refleja la jerarquía interna, donde los líderes visten prendas de marca y calzado premium. La población penal común utiliza ropa informal estándar y gastada, provista por sus familias, mientras que los internos de menor rango o dominados visten ropa rota, sucia o desechos de otros, quedando en evidencia su condición de vulnerabilidad y subordinación. Al ponerles uniforme, los reos peligrosos pierden por completo el privilegio de exhibir su riqueza y marcas de estatus».
«Control efectivo»
Desde el Ministerio de Seguridad explican que la medida permite una identificación inmediata de los internos, facilita los procedimientos de vigilancia y reduce intentos de suplantación. Asimismo, los uniformes contribuyen a debilitar símbolos de estatus y control utilizados por organizaciones criminales dentro de las cárceles. «Esta es una medida que ya está operativa en el CP de Antofagasta y el CP Biobío, proyectándose su implementación prontamente en otras unidades penales del país», comentó el director de Gendarmería, Rubén Pérez. Arrau pretende que, de aquí a fin de año, sean cinco los penales a nivel nacional que apliquen esta medida. Toledo agrega: «El naranjo es un color de alta visibilidad, ampliamente utilizado en contextos de seguridad y emergencias, que permite identificar rápidamente a un interno fuera de su zona autorizada o en situación de fuga, incluso a distancia o en condiciones de baja luminosidad. Existe también una dimensión simbólica y de control institucional. Sustituir la ropa personal por una vestimenta penitenciaria uniforme y estandarizada constituye una señal clara de que el control efectivo del recinto corresponde al Estado, representado por Gendarmería. Lo recomendable es una vestimenta tipo overol, con escasos bolsillos o bolsillos sellados, hecha con materiales resistentes al rasgado y difíciles de modificar artesanalmente. Esto baja las posibilidades de ocultamiento de celulares, chips, drogas o armas blancas, y facilita el registro, allanamiento e incautación».


