FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
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Título/Pie de foto: Los aparatitos tienen tallas del 2 al 12, dependiendo de la nariz del portador.
FOTO 2
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Título/Pie de foto: Una nariz sin el efecto.
FOTO 3
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Autor de la Foto: ALVARO DURAN
Título/Pie de foto: No se ven y levantan altiro la punta de la ñata.
Módicos, portables, desechables
Se insertan en las fosas nasales y no se ven, dicen en las tiendas que los expenden.
Carolina Saavedra
Para los que le tengan miedo a los pinchazos o consideren demasiado alto el precio de una rinomodelación, existe una oferta que está al alcance del bolsillo: los respingadores de nariz personales.
En el mercado se conocen como perfect nose y consisten en dos palitos de silicona flexible que se insertan en cada fosa nasal y que crean un efecto automático. En la noche, hay que decirlo, se pierde la magia: no se usan para dormir.
La tienda de pelucas y artículos para el cabello, Avatte (Avd. Providencia 1889) ofrece este método y tiene de dos tipos, uno de silicona más dura y otros más flexibles que son curvos.
Ahí, a diario, se venden dos paquetes cuenta María Eugenia Núñez. «Los usan por temas estéticos y otros para respirar mejor porque abre las fosas nasales. Son súper económicos y ni se ven. Vienen por tallas (2-12) dependiendo del tamaño de la nariz», agrega.
Para poder usarlos, lo primero es probar con un par de horas al día para que la nariz se vaya acostumbrado: «Con el tiempo ni los sientes», asegura Núñez.
¿Pegarse un scotch? Puro mito
Esa vieja costumbre que tenían las abuelas de hacer masajes desde el labio superior a la nariz, como subiendo la nasa; eso de ponerse un perro para colgar ropa o, yendo más lejos, pegarse un scotch desde la punta de la nariz a la frente… Nada, pero nada de eso sirve para respingar la ñata.
El cirujano René Flores explica que ni en sueños se puede lograr ese efecto, porque «con esas técnicas no se produce ninguna modificación a largo plazo ni a corto. La piel no resiente esos métodos porque lo que haces ahí es sólo provocar una tracción en la piel, no levantas el cartílago, lo que sí hace una rinoplastía».
$10.000 Cuestan los respingadores del pueblo. No duerma con ellos puestos.


