Rodrigo Madera, ex basquetbolista de la U. de Concepción, falleció este lunes a los 34 años
El plantel femenino comenzó sus entrenamientos de cara a los amistosos ante Uruguay, que se jugarán el sábado y el martes, durante la fecha FIFA.
La muerte de Rodrigo Madera Cirio (34), ex pívot de la Universidad de Concepción y de la Roja cestera, sacudió la jornada de este lunes al mundo del básquetbol nacional. Desde fines de 2021, el jugador nacido en República Dominicana, de madre chilena, batalló contra un agresivo cáncer, al que enfrentó hasta el final como documentaba en su cuenta de Instagram (rodmadera14).
Hijo de la recordada lanzadora de bala chilena Jazmín Cirio, quien hace casi cuatro décadas decidió echar raíces en el país caribeño, donde nacieron Luis, Diego y Rodrigo; los que seducidos por conocer más de sus orígenes maternos y aprovechando sus habilidades deportivas, vinieron a jugar al sur del país.
Así, en 2014, Rodrigo se instaló en Chile, y no se iría nunca más. Acá conoció al amor de su vida, Andrea Muñoz, con la que hace dos años dieron la bienvenida a Agustina.
Fue hace casi tres años, pocos días después de salir campeón con el cuadro penquista, que entonces dirigía Cipriano Núñez, que unas molestias en el muslo lo obligaron a someterse a diversos exámenes, hasta que el último día de ese año, una biopsia confirmaría que se trataba de un cáncer.
«Lo tuve primero en 2017 en Tinguiririca, en San Fernando. Ahí nos conocimos, y nos reencontramos en 2019, cuando volví a la U. de Concepción, donde él había llegado un tiempo antes. Fuimos campeones en 2021 y fui su entrenador hasta que salí del club hace unos meses, porque él seguía con contrato», cuenta el reputado coach.
Núñez se emociona: «Estuve cuando le detectaron el cáncer. Fui testigo de su lucha eterna por sanarse, fue mutando de tratamiento en tratamiento, pero ya su cuerpo tenía mucho daño», añade el entrenador, que hoy lidera a ABA Ancud. «En lo personal, puedo decir que fue un lujo tenerlo, una tremenda persona, y a partir de ahí comenzó una gran relación entre nosotros y nuestras familias, porque éramos compadres, ya que soy padrino de su niña preciosa, Agustina».
El histórico base Erik Carrasco, hoy en Valdivia, también conoció de cerca a Madera y a su familia en Chile: «Era un tremendo amigo. En 2019 alcanzamos a jugar en la U. de Conce, y ahí nos hicimos muy amigos. Y desde que enfermó siempre iba a verlo a Castro, donde vivía junto a Andrea y Agustina. Lo acompañé a su primer tratamiento en Santiago, cuando le encontraron el primer tumor en el muslo. Siempre puso la mejor energía para sanarse, luchó mucho?», cuenta conmovido.
Y añade: «Siempre decía que iba a vencer al maldito cáncer. Estuvo con muchas quimioterapias, y aunque a veces lo veía cansado, su fortaleza era impresionante. Hablé con su hermano Diego, y me dijo que junto a sus papás se estaban embarcando para Chile, así que este martes ya estarán acá».
Irán Arcos, presidente de la Federación Chilena de Básquetbol, fue el encargado de darles la noticia a los seleccionados, que se alistaban para enfrentar a Venezuela horas más tarde (ver recuadro). «Soy muy amigo de su suegro, Augusto Muñoz, y cuando me llamaron para contarme, el equipo estaba entrenando en ese momento. Muchos jugaron con él en distintos clubes, y todos los recuerdan con cariño. En 2018, Daniel Frola lo llamó a la Selección, pero por el reglamento FIBA solo podemos tener a un jugador con doble nacionalidad en un equipo. Hoy está Manny Suárez».


