Pese a la balacera, no se registraron heridos
Se investiga cómo llegó el dinero a manos de los delincuentes. Tenemos que determinar cómo se abrió o si les abrieron la puerta, dijo el fiscal Manuel Silva.
El violento choque de un vehículo todoterreno contra un poste, seguido de una gran balacera, interrumpió la mañana de este viernes la febril actividad que se desarrollaba en la esquina de Bascuñán Guerrero con la Alameda, en la comuna de Santiago.
Se trataba de cuatro ciudadanos chinos que se dirigían a bordo de un BMW X7 blindado a depositar más de cien millones de pesos en efectivo, los que les fueron arrebatados tras ser interceptados por dos vehículos, uno rojo y otro gris, que los siguieron por varias cuadras antes de hacerles una encerrona.
Según relató el fiscal Manuel Silva, de la Fiscalía Metropolitana Centro Norte, ‘las victimas se dirigían por Bascuñán Guerrero en dirección a la Alameda, cuando fueron atacadas por los vehículos que las seguían, que fueron al menos dos, lo que provocó que el conductor del vehículo que transportaba el dinero, perdiera el control y chocara contra el poste'.
Tras ello, ‘desde los vehículos de los asaltantes bajó un número indeterminado de sujetos, quienes dispararon con armas de fuego contra los ciudadanos chinos, a quienes también intentaron quebrarles los vidrios con elementos contundentes, logrando sustraer el dinero', contó el persecutor, quien no quiso entregar detalles sobre cómo el bolso con dinero, que se encontraba dentro de un automóvil blindado, terminó en manos de los delincuentes.
‘Estamos gestionando la declaración con las víctimas, que al ser de nacionalidad china y no hablar español, hace que la comunicación sea un poco más compleja. Por tanto, también tenemos que determinar cómo se abrió o si les abrieron la puerta', sostuvo Silva, quien no se mostró sorprendido por la cantidad de plata que portaban los ciudadanos extranjeros. ‘Hay ciertos aspectos culturales que son comunes en ellos, que quizás uno podría decir que son medio cuestionables, pero usualmente los empresarios chinos se manejan así, con efectivo', comentó.
Sobre el origen del dinero, Silva informó preliminarmente que ‘corresponde a la recaudación de las víctimas de sus empresas de comercialización de ropa'.
Respecto de la balacera, el teniente coronel de Carabineros Cristián Becerra, a cargo del procedimiento, también aprovechó de hacer algunas precisiones.
‘No tenemos antecedentes de que se hayan hecho disparos desde el interior del vehículo asaltado', aseguró el policía, quien confirmó que ‘los delincuentes dispararon con armas de fuego de diferentes calibres, que impactaron al vehículo de las víctimas en, al menos, cinco ocasiones'.
Horarios conocidos
Desde que llegó a Chile, hace seis años, María Corina Romero trabaja en la esquina oriente de Bascuñán Guerrero con la Alameda, por lo que fue una testigo privilegiada del asalto, el que a pesar de la violencia demostrada por los delincuentes, no dejó heridos.
Cuenta que en el Barrio Meiggs todos conocen la forma de trabajo y los horarios de los empresarios y comerciantes chinos. ‘Sabemos que pasan todas las noches recaudando el dinero de los locales que tienen repartidos en las galerías de todo este sector. Sabemos que se lo llevan a sus casas y también sabemos que por las mañanas van a depositar', cuenta la ciudadana venezolana.
‘Lo único que no sabíamos, pero que ya sabemos ahora, es que los chinitos se montan en carros blindados, tal como en Caracas, porque si no, los asaltan con pistolas y todo', asegura la mujer caribeña, quien relata que los autos que interceptaron a los empresarios era cuatro.
‘Se pusieron dos por delante y dos por atrás, pero como el auto negro es más grandote, yo creo que al conductor no le importó chocar a los otros hasta que ya no pudo más y quedó detenido frente a la ‘Broncería Rey de Copas', donde los otros fueron a meterle plomo', relata.
María Corina tampoco pudo ver cómo el bolso salió del auto. ‘Es que estaba escondida acá, debajo de mi carrito de comida, porque me dan miedo los tiros locos y porque si me arrancaba, seguro que a mi regreso no encontraría nada,


