Dejando ir a Jennifer 40 ó 20 se perdió una bonita III Guerra Mundial en sus pantallas.
Es oficial: se fue Jennifer Mayani de «40 ó 20». No me parece. Si yo hubiera sido uno de los galanes con derecho a voto me habría inclinado a ojos cerrados por su permanencia. Por dos razones. Una televisiva y otra de piel.
La televisiva: justo cuando el dating show de Canal 13 repuntaba en las cifras de rating y capturaba el interés mediático con el ingreso de Dominique Gallego, se saca a la mujer que empezó como la titular y con la que la ex «Pelotón» ya estaba sacando todo tipo de chispas cada vez que se encontraban.
Es diferente cuando se enemistan dos hombres. Cuando se nos atraviesa un congénere los varones siempre vamos a ser más básicos y predecibles. Las mismas aniñadas y pechazos que protagonizábamos en la escuela las seguimos reproduciendo ya pailones. Como ejemplo, los cambios de palabras que han tenido el pascuense Uri Uri y el argentino Bibbó. En cambio, las mujeres suelen ser mucho más refinadas e hirientes en sus disputas. Baten más la lengua que otra cosa y con ella pueden inferirle a su rival heridas de difícil cicatrización.
La mejor prueba de esto la entregó el capítulo del 23 de junio, cuando ambas damas conversaron y dieron una muestra de los niveles de crueldad que pueden alcanzar las mujeres cuando de ningunearse se trata.
Le causó gracia a Mayani que Gallego recién esté terminando primero y segundo medio. Además le dijo en su cara «te va a ir bien porque acá en Chile se fijan en el físico más que en el talento». La recién llegada replicó»de consejeros tengo a mis papis».
Después, cada una a su tiempo y a solas con la cámara, no trepidaron en descuerarse. De «falsa» y «sobreactuada» acusó Gallego a Mayani. Y ésta sentenció que a su contendora «le falta mundo, no tiene mucho tema».
Se anuncia el ingreso de tres nuevas mujeres, al estilo de «Amor ciego II», pero el Canal 13 se acaba de farrear un foco de conflicto paralelo que pintaba para muy sabroso.
Razones de piel: habría preferido que se quedara Jennifer pese a que sus galanes decían que era pesada y que se tomaba las cosas de manera muy grave. Precisamente por eso. Aquello la volvía confiable, diametralmente opuesta a Cari Bastías, que le hacía caritas y les daba esperanzas a todos sus pretendientes para quedarse con uno (Edmundo Varas) por el que finalmente nunca sintió nada más que ganas de utilizar su llegada con la teleaudiencia para respirar sus 15 minutos de fama. Jenny no tenía nada de ese encanto parásito y engañoso.


