Una vía que en sus 27 años de historia suma a lo menos 33 vidas
Hay quejas por visibilidad deficiente, pero se juntan también condiciones naturales como neblina y vientos fuertes.
Desde su inauguración el 17 de marzo de 1998, la autopista acumula un largo historial de accidentes, muchos de ellos fatales.
Con una inversión inicial de 6,9 millones de UF, la carretera fue diseñada para ser una de las más modernas de Chile, con una velocidad máxima de 120 km/h. Sin embargo, las estadísticas y los testimonios de usuarios frecuentes pintan un panorama diferente.
Bernardo Seguel, contratista de construcción y un conductor habitual de la autopista, señala que la falta de iluminación en algunos tramos, la ausencia de barreras medianeras y la imprudencia de los conductores, quienes frecuentemente exceden los límites de velocidad, hacen de la autopista un trayecto peligroso, especialmente durante la noche o en condiciones climáticas adversas.
«Hay sectores oscuros después de las curvas donde es casi imposible ver bien, y si hubiera barreras se evitarían muchos choques», comenta Seguel.
Registros de accidentes
Los registros de accidentes en la Autopista del Itata son alarmantes y reflejan una preocupante acumulación de tragedias desde su inauguración en 1998.
A tan solo dos años de su apertura, en mayo de 2000, un volcamiento en el kilómetro 32, cerca de Ñipas, dejó un saldo de un muerto y un herido grave.
En noviembre de 2002, un bus de la empresa Vía Costa perdió el control por un corte de frenos en Penco, dejando 20 personas heridas.
En septiembre de 2003, un conductor murió aplastado al caer un camión fuera de control sobre su vehículo en el kilómetro 24, sector de Velenunque.
En agosto de 2004, dos colisiones y dos volcamientos en menos de 24 horas dejaron dos fallecidos y 49 heridos, mientras que en enero de 2006, el volcamiento de un bus en el kilómetro 48 provocó la muerte de dos pasajeros y lesiones en 45 personas, cinco de ellas graves.
Más recientemente, en noviembre de 2024, la autopista fue escenario de otro trágico accidente, cuando una colisión frontal dejó cinco fallecidos y tres heridos, reavivando el debate sobre las condiciones de seguridad de esta ruta que ha cobrado al menos 33 vidas y ha dejado más de 120 heridos en distintos incidentes a lo largo de su historia.
Análisis varios
Juan Luengo, ingeniero en prevención de riesgos de la región del Biobío, asegura que la infraestructura no cumple con los estándares actuales. «Las curvas excesivas y las barreras de acero, que son insuficientes para contener vehículos pesados, generan un alto riesgo. Si las barreras no contienen el impacto, los vehículos pasan a la otra calzada, agravando los accidentes», explica.
Otro problema señalado por Luengo es la falta de señalización adecuada y el deficiente mantenimiento de las pistas de emergencia. «Hay sectores peligrosos, con cuestas y curvas mal señalizadas, que requieren más intervención. Además, las pistas de emergencia no están en condiciones funcionales, lo que aumenta el peligro en situaciones críticas», afirma. La combinación de estos factores, sumada a condiciones climáticas adversas como neblina y vientos cruzados hace que el riesgo para los conductores sea constante. «La concesionaria debe asumir un rol más proactivo en la prevención de accidentes», afirma Luengo.
Por su parte, Daniel Sepúlveda, director de Tránsito de la comuna de Chillán Viejo, señala que «cuando esta carretera fue concesionada en los años 90, los estándares de seguridad vial eran muy diferentes a los actuales, y eso se refleja en su diseño», explica. No obstante, destacó que existe un proceso de licitación en marcha, con adjudicación prevista para 2025, lo que permitirá incorporar estándares modernos de seguridad y mejorar las condiciones para los automovilistas.


