Ksenia Karelina enfrenta juicio y arriesga una pena máxima de cadena perpetua
La mujer está radicada en Estados Unidos hace diez años, pero en enero pasado viajó a visitar a su familia en Ekaterimburgo.
Ksenia Karelina, una ciudadana rusa nacionalizada estadounidense enfrentó este jueves el comienzo de un juicio que podría terminar en una dura condena carcelaria, todo por donar dinero a una organización benéfica.
La bailarina de 33 años, radicada en Estados Unidos desde hace más de 10 años, comenzó a estar en el radar de las autoridades rusas el 24 de febrero de 2021, justo en la época en que se desató la guerra más brutal de los últimos años, y que todavía enfrenta a Moscú y Kiev.
A kilómetros de distancia de su hogar, y horrorizada por la invasión del Ejército de su país a Ucrania, la mujer decidió realizar una donación de 50 dólares a una organización norteamericana que pretendía recaudar fondos para el Ejército ucraniano, según relata «New York Post».
Se trata de un juicio que se realizará a puertas cerradas, y que este jueves vivió su audiencia inicial. En ella, se apreciaba a la imputada vistiendo una camiseta a cuadros, sonriendo con tristeza, mientras estaba sentada dentro de un cubículo transparente.
Visita fatídica
La pesadilla para Karelina comenzó en enero de este año, luego de que aterrizara en su país de origen para visitar a sus familiares. Su novio le había regalado para Año Nuevo un pasaje de avión con destino a Ekaterimburgo.
Una vez que llegó al lugar fue arrestada, «bajo sospecha de recaudar fondos para las Fuerzas Armadas de Ucrania», dijo el servicio de seguridad FSB ruso. Eso sí, según el medio de comunicación ya mencionado, el cargo original que se le imputó fue el de vandalismo, al que eventualmente se le sumó el de traición.
Con el paso de los días, se liberaron algunas imágenes que mostraba cómo soldados rusos se llevaban detenida a la mujer, cubriendo gran parte de su rostro con una especie de gorro que le tapaba todo su campo de visión. Desde entonces ha permanecido detenida.
Eleonora Srebroski, exsuegra de Karelina, contó a Reuters que la bailarina le había asegurado a su novio que Rusia era «segura», y que él no tenía motivos para temer por su viaje. El hombre la describió como una mujer «amante de la diversión, a quien no le importaba mucho la política».
El abogado de la mujer, Pervy Otdel, había solicitado a fines de febrero que el tribunal levantara su detención, y que la sustituyera por arresto domiciliario. No obstante, la petición fue denegada.
Cadena perpetua
Según la ley rusa, la bailarina arriesga una sentencia de entre 12 años a cadena perpetua, si es que es declarada culpable. No obstante, muchos medios aseguran que podría ser condenada a 20 años de prisión.
Varios ciudadanos estadounidenses permanecen encarcelados en Rusia. Según versiones de prensa, el Kremlin podría utilizarlos para ejercer influencia sobre Estados Unidos y, eventualmente, realizar un canje de prisioneros rusos.


