Bañista nadó contra el viento y la marea para salvar a una familia que se la llevaba el mar

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Jaime Roa dice que entró al mar cuando vio que no podían salir

Asegura que el secreto estuvo en conservar la calma y el ritmo al entrar el agua.

El cabo segundo Jaime Roa (31), de la Tenencia de Mejillones, estaba de franco con su pareja en la playa Rinconada, al sur de Mejillones, cuando se dio cuenta de que dos niños y dos adultos en un colchón inflable luchaban por salir del mar, pero se alejaban cada vez más.
Recordó sus conocimientos del curso de rescate marítimo de 2017 y, sin pensarlo, le dijo a su mujer que se metería a sacarlos, a unos 100 metros de la orilla. Eran cerca de las 19 horas y el intenso viento y la fuerza de la corriente hacían más difícil la maniobra.
«Al interior del mar me pude percatar de que arriba del colchón inflable había dos menores de unos 7 y 4 años aproximadamente, y a un lado, su padre que estaba agarrado y se veía muy mal», recuerda.
Para su sorpresa, había otro adulto que se había internado para ayudarlos y tampoco podía salir.
«Comencé la maniobra para sacarlos y el hombre me dice que pare, porque el padre de los niños estaba muy cansado.
Blanco y casi desvanecido. Le dije que soy carabinero, que confiaran en mí y que sabía cómo sacarlos. Tenía que tranquilizarlos, además, porque se podían desesperar en la salida», cuenta.
El cabo segundo Roa, nacido en Ñuble, dice que logró llevarlos a la orilla, su pareja se adentró para ayudarlo a tomar a los niños y él se concentró en «sacar al padre, que era el que estaba más mal».
En ese momento, el carabinero con nueve años en la institución cuenta que le comenzó a hacer preguntas al padre, las que no tuvieron respuesta porque comenzó a llorar. Luego llegó su esposa, quien también lo abrazó y rompió en llanto. «Gracias a Dios los pudimos sacar y prestarles los primeros auxilios, porque el mar estaba bien difícil», comenta

Asegura que los niños corrieron a una carpa, se abrazaron, se arroparon con una toalla y lloraban desconsoladamente.

Jaime Roa dice que no recuerda los nombres, a pesar de que se lo dijeron en medio del shock, que es una familia que vive en Antofagasta y que no sabe más datos de ellos.
Ellos le deben la vida usted.
«Pensándolo así, sí. Porque quizás si me hubiese apresurado mucho, tal vez hasta yo hubiese estado involucrado en no salir».

Respecto de la técnica usada en el rescate, explica que en esos casos «uno tiene que entrar al mar lo más normal posible, porque si uno se desespera, se cansa y todo puede ser peor».

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