La campeona mundial de aguas gélidas nadó 16 horas en Santa Catalina como festejo
Esa sensación de nadar de noche, con delfines, con noctilucas y bioluminiscencias era muy linda. Y saber que estaba con Lalo, fue una luna de miel muy a nuestro estilo, describió la Sirena del Hielo.
Quizás no fue una de las más convencionales lunas de miel, pero Bárbara Hernández, campeona mundial de nado en aguas gélidas, festejó con un cruce de 16 horas su casamiento con Jorge Villalobos, con quien se unió al borde de las frías aguas de Portillo, en la Quinta Región. Ambos enamorados volaron hasta California, Estados Unidos, para vacacionar, pero iniciaron su luna de miel con uno de los nados más difíciles de la Sirena de Hielo en lo que lleva de carrera: el canal de Santa Catalina.
‘Estuvo súper bacán, lo pasamos muy bien, muy bonito. Estuvimos en Venice, en Redondo Beach. Tal vez no fueron muchos días, pero igual tiene un significado especial con el nado. Si bien no completamos el ida y vuelta (entre 25 y 30 horas), igual fueron 16 horas metida en el agua, y estoy valorando que hicimos un cruce exitoso, ya que es uno de los más difíciles del mundo y que soy la única latina con estos dos cruces. Ahora, con el tiempo, me tiene mucho más contenta esa sensación de nadar de noche, nadar con delfines, las noctilucas y bioluminiscencias eran muy lindas. Saber que estaba con Lalo fue una luna de miel muy a nuestro estilo. Aprovechamos de comer rico, paseamos y priorizamos el descanso', contó Hernández.
El plan inicial era cruzar ida y vuelta dos veces el canal, pero igual se apreció la meta alcanzada de 16 horas.
‘Es difícil describir lo que significa saltar al mar en mitad de la noche. No se ve nada, absolutamente nada. Va un kayakista a tu lado, que tiene unas luces LED y una embarcación con un par de focos encendidos, solo se ve eso. El resto es noche absolutamente cerrada, te da una sensación muy distinta. No le tengo miedo a la noche cerrada, pero es complejo, pues te encontrarás con muchas emociones y hay que pelearlas', describió.
¿Y cómo se sintió en el agua?
‘El agua tiene una disminución de temperatura de unos cuatro grados, por lo que si empiezo en 16 grados termino nadando a 12 grados. Es súper difícil, te hidratan con carbohidratos, geles, proteínas en líquidos tibios y todo eso lo coordina Jorge desde la embarcación. Es un trabajo en equipo, estar conectado con los kayakistas.
¿Cómo se tomó el no completar los dos cruces?
‘Tiene un significado especial que este sea nuestro primer nado de marido y mujer. Es rudo no haber terminado el ida y vuelta, pero ahora estoy relevando la importancia de ser la única latina con dos cruces exitosos en Catalina. También estoy entendiendo que a veces están las condiciones y otras no. Lo más importante es escuchar nuestro cuerpo, a veces tener coraje también es atrevernos a tener capacidad de renuncia. Es bonito tener esos aprendizajes y experiencias, sobre todo estando con Jorge, que es muy contenedor y que entiende que esta vez, por alguna razón, mi cuerpo, mente y corazón me decían que paráramos ahí, en esas 16 horas, que estaba bien. Fue difícil, pero cuando uno está con la persona correcta todo es más llevadero'.
Tras el cruce del canal el 17 de octubre, Bárbara y Jorge arribaron al país a inicios de semana y retomaron sus actividades cotidianas tras su festejo de luna miel. Ella con miras al próximo Mundial de Aguas Gélidas, en enero.
‘Años que no vacacionaba, no me acuerdo bien. Yo creo que desde 2019 o 2020. Hace rato que no nos tomábamos tiempo juntos. Ahora, Jorge ya volvió a trabajar en el Departamento de Ingeniería de la Armada, acá en Valparaíso. Yo di una charla a la dotación del buque Almirante Viel, el rompehielos de la Armada en el que esperamos volver a la Antártica. Me quedaré unos días nadando en el mar de Valparaíso, y tengo que hacerme exámenes de rutina para empezar este nuevo ciclo, con miras en el Mundial. Tengo un viaje a Juan Fernández, que me hace mucha ilusión porque veremos algunas rutas por allá, en noviembre. Después, el Mundial en enero, en Molveno, Italia. Espero volver a ser campeona del mundo en mis distancias favoritas, un kilómetro y 500 metros a un grado Celsius. También estamos evaluando una carrera en Polonia y todo eso unido a lo que será nuestro regreso a Antártica. Después, le tengo que poner fecha a Catalina, el repechaje', cerró.


