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Autor de la Foto: EL DIA
Título/Pie de foto: La lancha «Daniela» sigue a la orilla de la playa en La Serena.
Eran los encargados de retirar las plataformas de los fuegos artificiales
Ambas embarcaciones quedaron varadas con tripulación a bordo, tras sufrir complicaciones en traslado.
Jorge Núñez
Una tormentosa mañana tuvieron ayer los Araya-Álvarez, la familia de marinos coquimbanos que fue contratada para desmantelar las plataformas ancladas mar adentro, desde las cuales se lanzaron los fuegos artificiales que amenizaron el Año Nuevo en el borde costero de La Serena.
Aunque todo partió con normalidad, las cosas no tardaron en complicarse cuando la barcaza «Daniela», encargada de remolcar la pesada estructura hasta la playa, terminó con el cable guía enredado en su hélice, lo que la dejó a la deriva en medio de la bahía.
«Con la fuertes marejadas, se cortó el cordel y después se enredó en la hélice de la propia lancha», explica Sahira Álvarez, administradora de la empresa familiar Catamarán Corsario.
Ante la emergencia, a Gabriel Araya, el patriarca del clan, no le quedó más alternativa que enviar al rescate al «Corsario», un catamarán de funciones turísticas de mucho mayor tamaño y poder. Pero el infortunio fue más allá, y dado el fuerte oleaje que se registraba en ese momento, nuevamente el cable que trasladaba las estructuras se enredó en el motor de la nave rescatista, que quedó tan a la deriva como la anterior. «El mar estaba muy bravo y todo se movía mucho», explica Sahira.
En el accidente no se registraron heridos, mientras que los trabajadores de la empresa hasta el día de ayer seguían desmantelando las plataformas desde el mar, además de realizar trabajos para reparar la lancha «Daniela» que aún permanece varada cerca de la orilla de la playa.


