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Autor de la Foto: Cedida
Título/Pie de foto: Grace lleva cinco años como miembro del Servicio Australiano de Salvavidas.
Grace Hamilton, de 21 años, integra un grupo de intercambio internacional que aterriza este mes
Cuenta que «voy a llegar con la mente abierta» y que en su país también hay hartos curaditos que se meten al agua.
Ariel Diéguez
Una madre y su hijo apenas podían mantenerse a flote, 500 metros al norte de la zona autorizada para los bañistas, en Hastings Points, costa este de Australia. Ambos aparentemente habían sido arrastrados por la fuerte resaca y ella trataba de sostener fuera del agua la cabeza de él.
Lucas Mcleod y Grace Hamilton, dos salvavidas de Tweed, una playa cercana, nadaron hasta los dos y los sacaron a tierra. Cuando alcanzaron la costa, la madre estaba tan exhausta que no podía caminar e incluso necesitó oxígeno.
El diario «Sunshine Coast Daily» publicó que el jefe de los salvavidas dijo que quienes rescataron a los bañistas hicieron un «trabajo maravilloso». Era abril del 2012 y cinco meses después Grace Hamilton iba a estar entre los diez finalistas en la elección del «Salvavidas del Año» del estado australiano de New South Wales.
Esta muchacha, ahora de 21 años, está en la lista de cuatro salvavidas que vienen a Chile, en un intercambio organizado por la International Surf Lifesaving Association.
«Crecí alrededor del océano, tengo pasión por el agua salada y por las olas, ya sea surfeando, nadando o a bordo de un jetski», cuenta Grace, que además estudia Nutrición y Medicina Complementaria en la Southern Cross University, de su país.
«Chile, por lo que he escuchado, es muy hermoso y tiene una cultura sorprendente. Para ser honesta, sé muy poco de Chile, pero voy a llegar al país con la mente abierta y emocionada de probar la cultura, así como de entregar mis servicios como salvavidas profesional», explica.
Cumplió cinco años como miembro del Servicio Australiano de Salvavidas y reconoce que para ser uno hay que ser un poco rudo. «Uno necesita ser resistente, física y emocionalmente. Es importante ser fuerte de cabeza y enfrentarse a cada situación con cuidado», dice.
Cuenta que las personas que se meten ebrias al agua también son comunes en las playas australianas. «Como salvavidas, es importante poner atención extra a cualquiera que actúe fuera de lo común o que esté claramente intoxicada. Hay que tratarlas igual que a todas, pero también aplicar acciones preventivas para evitar que se hagan daño a ellas mismas y mantenerlas fuera de ambientes acuáticos», recomienda.
Baywatch chilensis
Grace es la única mujer de este grupo de intercambio, que también integran un salvavidas de Irlanda y dos de Estados Unidos. «Ellos van a vivir con nosotros en Coquimbo y vamos a hacer recorridos en varias playas, haciendo clínicas para niños y perfeccionamiento para los guardavidas locales», explica Claudio Pradenas, presidente de Rescate Seal, una organización de salvamento acuático cuya base está en Puerto Velero, en la Cuarta Región.


