Ignacio Zamora denuncia que tres sujetos lo emboscaron mientras cumplía su trabajo en Buin
Dice que fue golpeado y amenazado con armas de fuego, y que estuvo retenido por más de dos horas.
Ignacio, teniente primero de la Tercera Compañía de Bomberos Valdivia de Paine (Buin), estaba con sus camaradas en el cuartel cuando a las 1.26 horas del domingo fueron despachados a una emergencia.
Según les comunicaron por radio, la central había recibido una llamada alertando de un accidente de tránsito con resultado de atropello, en el sector de La Puntilla. En la máquina iba Zamora junto a otros cuatro voluntarios.
«Llegamos al lugar y verificamos que había una persona en el suelo», cuenta Ignacio, quien se ofreció para salir y revisar la situación. Él avisaría si necesitaba apoyo.
«Antes de bajar, como nunca, dejé mi billetera, llaves y celular en el carro. Me acerqué y vi a un hombre en el piso. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que se había caído y se había pegado, pero que no sabía dónde exactamente», relata.
Mientras el bombero revisaba al impostor, dice que «desde el paradero salieron dos tipos con pasamontañas, se abalanzaron sobre mi y me encañonaron con una pistola. Me pusieron otra pistola en la boca. No sé si era real o a fogueo», relata.
¿Qué pasó con sus compañeros?
«Uno de los tipos se acercó al carro con la pistola y les disparó, pero ellos alcanzaron a arrancar. Mientras iban en el carro llamaron a mi hermana para avisarle».
¿Le dijeron algo los rufianes?
«En todo momento me pedían la plata. Les dije que no tenía nada de valor, que yo no les servía. Allí es cuando me llevaron debajo del puente, me golpearon con la cacha de la pistola y me exigieron que les hiciera una transferencia. O que alguien de mi familia lo hiciera: pedían 200.000 pesos. Pregunté cómo lo podía hacer si no tenía un teléfono, que me pasaran uno, y repetían: no, tu te vai a arrancar, vai a llamar a alguien. Y me siguieron pegando y revisando por si encontraban algo. Lo otro que dijeron fue: hoy se veían muy lindas las bomberas haciendo campaña en el cruce ferroviario «.
Más encima frescos. ¿A quiénes se referían?
«A mis compañeras bomberas que la tarde de ese día estaban haciendo una colecta en un cruce ferroviario que estaba como a dos kilómetros de ese lugar. Yo creo que las habían vigilado y pensaban que teníamos el dinero en efectivo en el carro».
¿Cuánto tiempo pasó con sus captores?
«Mis compañeros me dijeron que casi dos horas. Estos tipos me secuestraron a las 1.45 horas . Me llevaron debajo del puente para esconderme de Carabineros que habían llegado al poco rato al lugar. Ellos en todo momento fueron violentos».
¿Cómo eran ellos? ¿Recuerda alguna característica?
«Eran tres hombres, yo calculo que de más de 30 años. No les pude ver la cara porque estuvieron con pasamontañas todo el tiempo. Tenían acento chileno».
¿Cómo logró zafar de la situación?
«En algún momento se dieron cuenta que yo no tenía nada de valor y me dijeron: sabí que más, te vamos a dar un minuto para que te vayai, así que corre, corre, corre. Yo pensé: este es mi momento y corrí en dirección al puente, lo más rápido que pude. Ellos empezaron a disparar, pero no sé si al aire o en qué dirección. Llegué corriendo hasta una cancha y me encontré con carabineros y les conté lo sucedido».
¿Le robaron algo?
«Solo un par de guantes de bombero».
A pesar de la dura experiencia, el voluntario Zamora dice que seguirá en Bomberos. «Uno no lo hace por interés, es por vocación. Hoy en día todos estamos expuestos a que nos pase algo malo: a que nos asalten, que nos secuestren como fue mi caso o que nos maten. Los delincuentes ya perdieron el respeto por todo», reflexiona.
Mediante su cuenta en X (@BomberosdeChile) el Cuerpo de Bomberos de Chile publicó: «Se presentará una querella en contra de quienes resulten responsables por el falso llamado de emergencia y posterior secuestro de un bombero de la Tercera Compañía de Buin, en horas de esta madrugada. Como institución repudiamos cualquier acto que afecte la seguridad y servicio de los bomberos y bomberas de todo el país».
«Lloré de desesperación y de impotencia» Ignacio Zamora, teniente de Bomberos


