El delantero nacional marcó un golazo que daba la victoria y fue desestimado por falta
Ben marcó en el último minuto y lo anularon por foul a Salas, quien convirtió para Sevilla en el 1-1 definitivo.
Todo el partido fue dividido, en marcador y en sensaciones generales. La afición estaba expectante en que Sevilla y Villarreal salieran del empate 1-1 y Ben Brereton Díaz ingresó a los 86 minutos con esa misión. La primera que tuvo fue a los 94′, entre cinco defensas y encaró a Kike Salas, lo dejó en el suelo y definió entre las piernas del meta. Anotó y desató la locura en el Ramón Sánchez-Pizjuan.
El chileno no ha anotado ningún gol en el submarino amarillo, desde que llegó a inicios de esta temporada. Su presente no ha sido el mejor y se ve reflejado en la Selección nacional también, donde bajó su rendimiento notablemente, al mismo tiempo que en el club. Por eso, era importantísimo y alegraba a todos sus seguidores, porque era el envión anímico que necesitaba el delantero chileno-inglés.
Pero, tras revisión en el VAR, la jugada fue desestimada, Brereton se quedó con las ganas de celebrar y el duelo culminó 1-1, con los goles de Kike Salas (75′) para Sevilla y de José Luis Morales (77′) para Villarreal.
El gol había sido de lujo. Encaró a su rival directo, ya que no tenía opción de pase por estar entre cinco defensores. Echó a correr la pelota por el costado de Salas y lo superó en velocidad y potencia de cuerpo, dejando al lateral oponente en el suelo. Luego, arremetió ante la salida del arquero y definió rasante entre sus piernas. Fue perfecto, salvo que en la carrera ante Salas le tocó la pierna y lo hizo tropezar, causando el foul y, por ende, la anulación del tanto.
Las redes sociales explotaron a favor del chileno y en contra del arbitraje, por lo mucho que significaba para el jugador y su estabilidad en el equipo. Otros, se quejaron mucho de lo fino de la línea entre una falta o una jugada casual de fútbol, debido a que Brereton jamás miró o tuvo la intención de botar a su compañero en el curso de la jugada, sólo que se atravesó Salas en su camino y cayó por la inercia de los movimientos.
Fuera de ello, el chileno solo se dio ánimos y esbozó una tibia sonrisa al término del partido.


