En El último samurái en pie mencionan un milenario hechizo llamado kodoku
Dejaban que bichos se mataran entre sí y al ganador lo usaban para maldiciones. Es parecido al mal de ojo, dice profesor del idioma nipón.
Una historia emotiva y violenta. Así se puede definir «El último samurái en pie», serie japonesa en Netflix, ambientada en las últimas décadas del siglo XIX, cuando ese país vivía un proceso de modernización que barrió con las costumbres centenarias, entre ellas los samuráis, una clase social de guerreros al servicio de un jefe feudal. El show recuerda a «El juego del calamar» y los torneos de artes marciales de «Dragon Ball», además de las películas «Highlander» y «El último samurái». Trata de una serie de guerreros citados a una competencia cruenta al que sus organizadores llaman «kodoku».
«Kodoku es una nomenclatura que suma los caracteres de lombriz y veneno», comenta Oriel Rodríguez, profesor de japonés y traductor de la Usach. Añade que es una práctica de brujería originada en China: se encerraba un grupo de bichos venenosos en un recipiente para que se mataran unos a otros. «Se dejaba el más fuerte para usarlo como arma contra un enemigo. Es muy parecido al mal de ojo. El dueño del bicho debía cuidarse de él o recibía la maldición de vuelta», asegura Rodríguez.
Estas prácticas antiguas fueron condenadas por las autoridades japonesas. «El Shoku Nihongi relata ejemplos reales de castigos. En 769, varias personas fueron condenadas al exilio por el delito de realizar el kodoku bajo las órdenes de la princesa imperial Fuwa. En 772, la princesa imperial Inoe fue depuesta de su rango debido al crimen de kodoku», explica Rodríguez.
Franco Casoni, profesor de cultura japonesa en el centro de lenguas y culturas del mundo, afirma que kodoku era considerado un ritual mágico y a veces con fines de salud. Muchas veces se consideraba que el veneno de los seres sobrevivientes era beneficioso para ciertas enfermedades.
«El kodoku es un término que se usa mucho en el animé y manga, por ejemplo en los animé de Tokyo Ghoul e Inuyasha. Allí se veía que sobrevivía el bicho más fuerte», añade Casoni.
¿Y cuál es el que gana a menudo?
«El ciempiés, lejos».
Los hechos de «El último samurái en pie» se desarrollan aproximadamente en la década de 1880, durante la era Meiji, cuando el emperador japonés recuperó el poder y lo impuso a los señores locales. «Su proyecto era actualizar Japón con un ejército moderno y, como se puede suponer, no había cabida para una clase social privilegiada y con leyes propias como los samuráis, que se sostenía sobre la guerra», sostiene Casoni. Hubo levantamientos de esos combatientes, pero fueron aplastados uno tras otro hasta la arremetida final, conocida como la rebelión de Satsuma, en 1877.