Fresia y su espléndido lago en Recoleta
El temporal terminó con el déficit de agua en la Región Metropolitana. En el norte hubo 160 damnificados.
Fresia Espinosa sintió de madrugada cómo llovía y tuvo claro que le esperaban al menos dos días encerrada en su casa en la población Carlos Cortés, cerca de Zapadores en Recoleta. Desde hace 38 años que con cada nubarrón su casa queda sitiada por lo que ella ha bautizado como «el lago Rapel». Al centro es profundo, el agua se ve limpia y hasta calma, como si estuviera en el sur.Su amiga Yolanda Aguilera ya conoce la rutina de Fresia con cada chaparrón, así que la visita y a través de la reja le pregunta si necesita pan o alguna otra cosa. «Como hizo este alto de cemento ya no se le entra el agua a la casa, pero antes se mojaba entera», cuenta apuntando una gruesa estructura de concreto en el suelo.
-Fresia, ¿y cuánto le dura este lago?
-Si no llueve más, el agua se irá en dos o tres días.
En Santiago, ayer cayeron 30 milímetros de agua, con lo que se superó el déficit de lluvia. Otra zona afectada en la capital fue la calle Diego Portales con el pasaje Los Olmos, en La Florida, donde se anegaron 15 casas. Además en dicha comuna, en Lo Espejo y San Bernardo colapsaron tres pasos bajo nivel.
En el norte del país, los 0,6 milímetros caídos causaron estragos en Monte Patria y Combarbalá. El director de la Onemi, Vicente Núñez, reportó 160 damnificados en esa zona por daños en los techos de las casas.
En Nancagua, Región de O'Higgins a una familia gitana se le voló la carpa y sus ocho integrantes debieron ser albergados en la ex posta de Cunaco.
Un bar en el MapochoCon la lluvia, cientos de vestigios de lo que pudo ser una regada celebración fueron a dar a la pequeña represa que el río Mapocho tiene al llegar a la Autopista Central. En el lugar hay decenas de botellas de bebida y cajas de vino, algunas garrafas y cientos de vasos de plumavit. Solo desentonan una pelota de plástico y tres zapatos.


