Orange Blue abrió Kilo Shop, nuevos espacios dedicados full al nuevo modelo
Por ese precio te llevas lo que quieras; dos parkas, un pantalón, un chaleco, señala su dueño, Mijael Maldavsky.
Desde hace par de meses que los habitués de la ropa usada o reciclada, según se quiera, tienen disponible un nuevo formato de venta. Además de la compra al detalle del cliente común y corriente, y la de grandes fardos, de quienes compran para vender, hay ahora una opción que está a medio camino entre una y otra: la compra por kilo.
A la tendencia, que ya se podía ver en Estación Central y en algunas tiendas de Bandera, pero de modo no permanente y desordenado, ahora se sumó la cadena de ropa reciclada «Orange Blue», que la semana pasada abrió su quinta tienda con el nuevo formato. La tienda hasta ahora funciona dentro de los locales de la cadena madre, de modo independiente, pero está en proceso de búsqueda de locales para abrir tiendas únicas.
«Kilo Shop son nuevas tiendas dentro de las tiendas mayores, con todo diferenciado y organizado, por tipo de prenda, para que las personas compren ropa por kilo. La diferencia es que el concepto es boutique», cuenta Mijael Maldavsky (46), hijo de Mario, quien fundó la cadena a mediados de los 80′.
«Se trata de ropa de muy buena calidad, similar a la que se vende en Orange Blue, pero no tan de marca, que es hacia donde se orienta la tienda madre. Como tenemos tantos proveedores de Europa y Estados Unidos, podemos desarrollar una línea distinta más al alcance de la mano», explica Maldavsky.
«En nuestras nuevas tiendas está todo ordenado con colgadores por tipo de prenda y por secciones. La persona recorre con un canasto, escoge lo que le gusta y luego pasa a la caja y paga por kilo. El valor es de $8.990 y por ese precio te llevas lo que quieras, dos parkas, un pantalón, un chaleco, calzado, botas, botines, tenemos de todo y la compra mínima es un kilo. Tenemos 3.000 prendas disponibles en este nuevo local», explica.
Según el ejecutivo, la respuesta de los clientes ha sido buena. «Esta modalidad hace más accesible ropa buena a muy buen precio, menor que al detalle, pero también es una opción para personas que venden ropa o quieran iniciarse en el rubro. Son vendedores que tiene un volumen menor de venta, menos capital y con una clientela pequeña, a la que le conocen sus gustos, por lo que pueden ir a buscar a la tienda lo que se ajusta a esos gustos», dice.
«Por $8.990 compras un kilo y una sola prenda la puedes vender a $10.000», asegura.
Rossaba Acuña, clienta, cuenta que en un kilo de ropa equivale a cinco pantalones o a tres poleras. «Es una buena alternativa dada la inflación», dice.
«Dada la nueva respuesta, es que abrimos esta nueva tienda y estamos buscando locales para abrir otras», señala.
Según Maldavsky, el nuevo formato, desde la perspectiva del negocio, apunta a reactivar la demanda. Tras el boom irrepetible de los retiros y los bonos en pandemia, el mercado se ha resentido mucho, y al dar esta nueva opción las personas que no están en un buen momento pueden volver a comprar», explica.
El nuevo giro, afirma, es parte de las adecuaciones que históricamente ha hecho la empresa para enfrentar momentos económicos difíciles. «Mi padre comenzó con esto en 1985 en Bandera con el nombre de Macy's; en 2001 nació Orange Blue como ropa retro, para hacer frente a la llegada del fast fashion y la ropa China. Luego, en 2010 y tras la crisis asiática, compramos la marca Flamante, que era muy conocida y que tenía un estilo más adulto. Finalmente, en 2018, dejamos todo bajo la marca Orange Blue», cuenta.
«El cambio de ahora responde a que queremos sumar público, clientes finales que por los precios, hoy no pueden comprar una prenda nueva en una tienda y que con este nuevo formato acceden a una de buena calidad mucho más barata», dice.
Consumo de segunda selección
La ropa usada o reciclada, además del ahorro, reduce el impacto que la moda deja sobre el medio ambiente. Chile no tiene buenas cifras al respecto. Según datos del Ministerio del Medio Ambiente, en los últimos 20 años Chile se ha convertido en el país de América Latina que consume más ropa por persona, con un aumento de la compra de vestuario por persona en 233% en dicho periodo. El año 2015, un chileno/chilena compraba en promedio 13 prendas, pasando a 50 en el 2020, y al mismo tiempo se incrementó la generación de residuos textiles, llegando a 572.118,9 toneladas anuales.
Sólo en el año 2021 se importaron 156.ooome ropa usada o sin usar, de las cuales cerca del 60% terminó en vertederos ilegales y en el desierto de Atacama.


