Scarlet Larenas explica por qué la casa que están reconstruyendo tiene que quedar igual a la que se incendió
El 21 de julio las llamas consumieron por completo la vivienda que Scarlet ocupaba con sus hijos y abuelos. Su vecina, la karateca Valentina Toro, se puso a la cabeza de una campaña en redes sociales para conseguir ayuda. Ya tiene el radier y los pilares.
El domingo 20 de julio, en torno de las 13.30 horas, un incendio arrasó con la casa de la calle Dávila Larraín 1856, en Santiago Centro, propiedad de Scarlet Larenas, una profesora del colegio Claudio Matte, de La Granja. El fuego, que comenzó por el recalentamiento de un horno, donde la familia cocinaba un pollo, consumió todo y dejó a sus nueve habitantes con lo que llevaban puesto. Lo demás sucumbió ante el avance de las llamas, que también alcanzaron el entretecho de la vivienda contigua, que pertenece a los padres de Valentina Toro, quien acaba de ganar medalla de bronce en los Juegos Mundiales de Chengdú, en China.
La karateca antes de partir, organizó, junto con Larenas, la reconstrucción del inmueble, que era habitado, entre otros, por los abuelos Sergio Toloza y Juana Barrera, ambos de 83 años. Primero hubo que limpiar el sitio para lo cual se contó con la ayuda de familiares y amigos. Y luego, ambas vecinas, articularon una campaña de recolección de materiales de construcción por redes sociales. La primera gran donación corrió por cuenta de la barraca de fierro de Carlos Herrera, que donó 28 pilares y otros 28 se los dejó a precio de costo, por lo que toda la estructura de la casa nueva costó cerca de $1.000.000, contó Larenas. «Hay que considerar que cada fierro costaba $100.000, por lo que se necesitaban varios millones. La empresa de Carlos Herrera se ha portado un siete. Ha sido maravilloso y, este fin de semana, unos apoderados hicieron el radier y estamos comenzando con la estructura del segundo piso. Vamos bien avanzados en apenas tres semanas», agregó.
«Ahora estamos con Metalcom Syntac, que son los fabricantes del Metalcom, que es como la estructura con la que uno hace la tabiquería. Son aluminios que se van encajando entre sí, lo que es mucho más rápido. Ahí necesitamos como 100, que en total cuestan como $2.000.000. Vamos a ver si resulta alguna ayuda, como también con Concintar y Volcán.cl, que son los que hacen la vulcanita. Ahí se necesita harta plata. Tiene que ser la vulcanita roja, que es antifuego», precisó.
Los trabajos los está realizando un constructor civil, amigo de la familia, que está sin trabajo. Se llama Iván Arraño (@ivanrranoolmedo), junto con el arquitecto Germán Valdés (@german.valdesarias). «Todo lo han hecho gratuitamente, a pesar de que es un trabajo pesado», dijo Larenas.
«Han venido a ayudarnos apoderados, ex apoderados, alumnos, ex alumnos, profesores. Parece que harta gente me quiere. Y muchas cosas han sido gracias a la Vale Toro. Ahora andaba en China, pero luego estará de vuelta. Ella ha sido fundamental en hacer las redes sociales, en publicar mi cuenta corriente, porque al final acá lo que necesitamos es plata para comprar los materiales. Una amiga y un vecino me regalaron dos pallet de cemento, que cada uno tiene 73 sacos. Los apoderados Luis Quinteros y Roberto Salinas, que vinieron a construir el radier, trajeron dos camiones llenos de material, con gravilla, arena y cemento».
¿Cuánta plata costará la reconstrucción?
«No tengo idea cuánta plata va a salir. Estamos trabajando en redes sociales para tratar de abaratar costos, porque no tenemos mucha plata. Hasta el momento nos han donado unos seis millones, más o menos».
¿Tiene el dibujo de cómo va a quedar?
«El arquitecto nos hizo el plano gratis. Será la misma casa de antes. Mis abuelitos tienen 83 años y mi abuelita está postrada. A la gente cuando ya es mayor no le puedes cambiar todo. De hecho a mi abuelita, Juana Barrera, hace pocos días le dio un ACV. Ya está mejor. La doctora nos explicó que, gracias a Dios, no quedó con más secuelas, porque el anterior ACV que tuvo la dejó prostrada. Para ella todo esto ha sido muy estresante. Ella jura que está de vacaciones. Entonces, cambiarle a mi abuelita la estructura de la casa es como cambiarle la vida».
¿Y cómo es la casa?
«Tiene un living comedor y cocina abiertos, con un baño por el otro lado. Habrá un dormitorio grande para mi mamá, Luz Toloza, porque mi abuelita usa una cama clínica. Y ella duerme con mis tatas porque los cuida. Y el segundo piso quedará con cuatro dormitorios y un baño. La estructura será de fierro y metalcom».
¿De qué color la pintará?
«No sabemos todavía. Eso quedará para el final, que debería ser en diciembre. Esa es la meta».
¿Ha conversado con Valentina Toro?
«En los últimos días no porque andaba en China compitiendo, pero luego va a llegar. Ella está súper pendiente de la construcción y se movió con sus auspiciadores. Cotex, por ejemplo, nos mandó pañales para mi abuelita; Eucerín nos mandó crema; Adidas también nos regaló una gift card para comprarnos ropa todos los integrantes de la casa, entre otras cosas».


