Presidenta de la Fech fue llamada al escenario y se robó los aplausos de la multitud
Estoy feliz y orgullosa, dijo y admitió que no dirá que no si le plantean seguir las huellas de Gladys Marín.
Mucha nostalgia de los tiempos de oro del partido, el grito estruendoso de «Mar para Bolivia» cuando presentaron al representante de la nación altiplánica, un discurso eterno del enviado de Nicaragua; en fin, banderas rojas, un cartel que rezaba «Piñera: maricón es el que no sube los sueldos» y un discurso partido por la mitad del líder Guillermo Teillier. Así, a trazo grueso, fue la clausura del vigésimo cuarto congreso del PC, fuerza política que está retomando cada vez con mayor ardor el pololeo con los partidos de la Concertación, a tal punto que ayer ya se empezó a hablar de reuniones para conformar una nueva fuerza opositora, grande y unida como nunca.Pero por qué el discurso de Teillier se partió en dos. Porque justo en la mitad el hombre sufrió un lapsus que estremeció al teatro Caupolicán. Teillier formulaba sus grandes propuestas cuando de repente guardó silencio y tras mortificantes segundos comentó: «Bah, me perdí». Alguien por ahí esbozo un «pobre, está cansado». Acto seguido empezó a buscar entre sus papeles, olvidando que estaba ante el micrófono. «No encuentro la hoja», repetían los parlantes, hasta que la halló y siguió hablando. El respiro fue general.
En la oscuridad
Entre las tinieblas del teatro (no dio para Caupolicanazo, hubo claros en las galerías) escuchaba atentamente la flamante presidenta de la Fech, Camila Vallejo, muy preocupada de su hermanito menor Joaquín, quien a sus cortos años parecía bastante entusiasmado con el acto. Los organizadores la detectaron y la hicieron subir al escenario. Su belleza tipo Ornella Muti deslumbró al diputado Tucapel Jiménez y al alcalde Alberto Undurraga, quienes le echaron el ojo para callado, como se dice.
-¿Primera vez que subes al Caupolicán?
-Sí, primera vez. Mucha emoción, mucho orgullo de mi partido. Estamos dando importantes pasos en la conquista de un gobierno de nuevo tipo.
-Cómo visualizas el nuevo escenario político.
-Estamos ante un gobierno antidemocrático, neoliberal que profundiza las desigualdades.
-¿Al PC lo ves dentro de la Concertación?
-Nunca dentro de la Concertación y nunca se ha planteado estar dentro de la Concertación. Lo que queremos es trabajar con ciertos sectores de la Concertación progresistas y neoliberales.
-¿Serías candidata presidencial como lo fue Gladys Marín?
-Ningún militante del partido puede descartar esa opción. Cuando el colectivo te da la tarea de seguir una misión mucho más importante uno está a disposición. Yo no lo descarto. Es posible continuar una carrera política, que no irá en desmedro de mi carrera profesional.
No le ve otra explicación
Gajardo denuncia que fin de «Los Venegas» es «un palo político»
«Suponen que uno va a bajar la popularidad», afirma el actor y alcalde de La Florida.
El alcalde de La Florida y actor símbolo de «Los Venegas», Jorge Gajardo, se mostró apenas en el Congreso del PC. Saludó a los famosos pero luego se escabulló. Cuando mencionaron su nombre, gente lo aplaudió a rabiar, pero nadie lo vio levantarse a saludar.
Previamente, habló con LUN. «Vengo de Uruguay, donde percibí el protagonismo de lo municipal. Aquí veo lo mismo y estoy contento», dijo este militante PS.
-Al mismo tiempo debe sentir pena porque se acaba su programa y la gente lo lamenta.
-Mejor que lo echen de menos a uno y que vean que le están pegando un palo político no más, porque suponen que uno va a bajar la popularidad, pero para nada…
-¿Por qué termina «Los Venegas?»
-No hay una explicación. No nos quisieron mostrar el rating. Tenemos más de 8 puntos, más que las teleseries.
-¿Una razón política, dijo?
-Habría que deducirlo como lo lógico. No hay otro motivo.
-¿Dirigida contra usted?
-Claro. No sé. Seguiremos apareciendo hasta julio. Ellos hacen esas repeticiones y no nos pagan.
-El compadre Moncho propone vender la serie a otro canal.
-Puede ser. Yo fui a reunión con Chile Films, y están estudiándolo. Algunos nos han propuesto un Caupolicanazo, para que en último caso nos despidan.
-Andan diciendo que usted tiene Alzheimer. ¿Quién le achacó eso?
-Sí, dicen que tengo Alzheimer, mis enemigos políticos, indiscutiblemente. Que están, yo diría, no solo en la Alianza. Hay gente a la que le ha molestado el hecho de que uno tenga esa popularidad.
-¿Va a la reelección?
-Sí, indiscutiblemente.
-Salvo que le hagan la cama.
-Ah bueno, sí, pero hay un equipo joven que ya entendió mi proyecto.
«Mis enemigos políticos están, yo diría, no solo en la Alianza»


