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Título/Pie de foto: Ricardo Martínez
¿Qué significa que los famosos estén personalizando sus carcasas de celulares?
Ricardo Martínez
La revista «Time» selecciona cada año a la persona más importante del periodo. Habitualmente, elige a un presidente o alguien que ganó el Nobel. Puede ser un activista o una persona que está revolucionando su área de trabajo. El 2006, la revista sorprendió seleccionando un personaje inesperado, pero que se cae de maduro: tú.
Sí, tú: el internauta que escribe o edita entradas de la Wikipedia, que genera Trending Topics en Twitter, carga videos a Youtube y sube sus selfies a Instagram. La elección no era nada de descabellada. De pronto todo el mundo empezó a darse cuenta de que tenía algo que decir y mostrar, y ahora estaban, como nunca antes, los medios para llevarlo a cabo.
Estamos en medio de una avalancha de estímulos, tanto que de acuerdo con Stephen Wilkes en su libro de 2012 «The human face of big data», «una persona promedio hoy procesa más datos en un solo día que lo que una persona en el año 1.500 procesaba en toda su vida» (el dato es para no creerlo, pero es lo que dice el libro). ¿Cuál es el efecto de esta avalancha?
Simple: cada vez nos cuesta -y costará- más saber quiénes somos, cuál es nuestro lugar en medio del torbellino. Y es por ello que necesitamos cada vez más intentar individualizarnos, no sólo para los demás, sino que sobre todo para nosotros mismos. Ese y no otro, es el principal motor de las selfies, de las actualizaciones de estados de Facebook, del culto al «self», del que las carcasas de celulares personalizadas son solo un nuevo ejemplo. Y claro, podemos echar a correr una máquina del tiempo y pensar que todo ya partió, en Chile, con Fotolog.
La revista «People» en un número especial de colección sobre los 70 llamaba a aquella década la «Me decade» («la década del yo»). Creo que la presente década (la de los ¿»dos mil diez»?) sería la segunda «Me decade» con una creciente y explosiva personalización de todo lo imaginable, desde las poleras con los propios nombres que se usaban en los realities, hasta las «calcomanías familiares» de los vidrios traseros de los autos.


