Estaba vagando en la calle, robando para tomar, dijo él en Volverías con tu ex 2
Para la animadora lo primero es la familia, así que, aunque dice que me dolió, espera tener una conversación.
Por estos días en la casa de Carla Ballero no se ven canales nacionales, sólo aplicaciones como Netflix y HBO. La animadora eligió desconectarse y el silencio como escudo desde que su hermano, Álvaro, abrió en el reality «¿Volverías con tu ex 2?» (Mega) uno de los capítulos más oscuros de su hermana.
El hombre reality se remontó a 2016 cuando, según él, Carla «estaba vagando en la calle, robando para tomar». Las palabras de Ballero se viralizaron y la golpearon donde más duele: su familia.
«La familia es única y la respeto sobre todo. No voy a faltarles el respeto. No hay más: es mi hermano y lo amo. Todo lo otro es cahuín. Ojo, entiendo cómo funciona el medio, pero no porque funcione así significa que no me duele o no me afecte en mi núcleo».
¿Le dolió lo que dijo Álvaro?
«No lo esperaba. Me dolió. Para mí fue un balde de agua fría, no lo entiendo, todavía no lo entiendo. Cuando el cuerpo no entiende quedas en una nebulosa. Es muy difícil de explicar. Por lo mismo creo que el tiempo cura todo y me he dedicado a ver cosas que me aporten, de crecimiento, de cómo ver las situaciones difíciles de manera positiva, de aprender. Hay errores que te marcan y de pronto aparecen después de diez años y te quedas sin armas para nada, para contestar, te invalida».
¿Él le planteó que podría hablar de esta vivencia suya en el reality?
«No, para nada, nunca hablamos de eso, porque cuando no juntamos no hablamos de trabajo».
Hay una conversación pendiente entonces.
«Es una conversación que tengo que tener con él después, cuando salga del reality (en tiempo real ya salió). Yo reaccioné porque se pensó que esto estaba armado entre él y yo; nada más lejos de la verdad. Nunca una opinión, nunca una pregunta para armar algo. Álvaro es mi hermano. Cada uno tiene su casa, sus propios dramas. Y que la gente lo hable tanto me duele. No me pone para nada feliz. Si alguien cree que estoy contenta porque alguien quiero que estén de mi lado les digo que con Álvaro somos del mismo lado. Si lo dañan a él, me dañan a mí».
¿Qué hizo cuando empezó a correr todo esto?
«No lo puedo evitar, pero igual se habla. Da lo mismo lo que diga, mi palabra puede ser usada en mi contra. Y hasta a veces haberme abierto tanto en mi vida en ciertas situaciones me lo cuestiono. Siempre he sido un libro abierto en los momentos felices y difíciles. Eso me tiene muy para adentro. Lo único que estoy haciendo es lo que hay que hacer: hacerme cargo de mis propios errores. Pero no tengo que salir al mundo nuevamente a explicar, porque no tengo por qué. Esas historias las sabe mi familia y eso es lo que importa».
Claro, pero al ser personajes públicos…
«Somos figuras conocidas, públicas, y lamentablemente es parte de la vida. Pero a veces me pregunto para qué. No sé si me interesa, no sé si está hecho para mí. Eso me lo estoy cuestionando mucho ahora».
¿Cómo así?
«Esto de alguna manera me hace replantear qué es lo que me interesa. Después de 30 años creo que me he replanteado. Qué triste, qué daño me hace, y más allá del daño que me hace a mí, que soy una mujer grande, son mis hijos. No voy a permitir que se dañe a mis hijos. Estas cosas repercuten en ellos. No tienen por qué escuchar, leer, ver. Ya son grandes y eso no lo puedo permitir».


