Aunque opera una flota, dos veces por semana maneja a Temuco: Así me desconecto
La gestión efectiva de una empresa de transportes, dice, requiere sicología aplicada y salarios justos.
Carlos Escobar podría no volver a subirse nunca más a una cabina: tiene casi 90 camiones, un equipo de más de 20 personas y una empresa que administra desde el notebook y el teléfono. Este año, sin embargo, compró una máquina más y esa no la toca nadie: un Scania Super 2026 personalizado a su gusto, que maneja él mismo dos veces por semana entre Santiago y Temuco. «Solamente lo uso yo», subraya.
A sus 47 años, suma más de dos décadas en la ruta. Partió como conductor; hoy es dueño de Transportes Carlos Escobar y despacha salas de baño, cerámicas y pisos flotantes para la empresa CHC. En su rutina semanal carga los martes, vuelve en la madrugada, descansa el miércoles y el jueves, vuelve a cargar el viernes y el sábado ya está de regreso en Santiago.
El vehículo que se mandó a hacer no es un camión de trabajo cualquiera. Adentro tiene doble litera, cafetera, microondas, televisor y un enorme equipo de audio que es su chiche favorito. «Pasa a ser como un hotel o una casa en el día a día del camionero», describe.
El salto grande lo dio hace dos años y ahí se puso un techo: «Cada año voy queriendo más, pero llego a un tope: con 90 camiones es lo que quiero estar y no quiero más». Al armar su flota, admite, el problema nunca fueron las máquinas: «Lo más difícil son los conductores. De repente andan de buena onda, de repente de mala onda, hay que tener buena sicología. Uno puede tener 90 camiones, pero si no tienes un buen equipo de trabajo detrás tuyo no sacas nada. El buen trato, el buen sueldo, su buena ropa de trabajo, siempre conversar, siempre hacer reuniones: eso me ha servido mucho».
Como dueño de su empresa, ¿qué le dicen cuando lo ven al volante?
«Tengo 47 años y todos me dicen lo mismo: Oye Carlos, ¿por qué manejar y seguir manejando?. Para mí es una pasión, es algo que llevo en mis venas, me encanta manejar. Así me desconecto un poco del día a día, de mi empresa».
¿En qué momento del viaje se relaja?
«Me subo a mi camión, lo cargo, lo amarro, reviso los neumáticos, tengo un martillo con el que reviso la presión del aire como se hacía antiguamente. Me pongo el cinturón de seguridad y parto mi ruta, pongo buena música y ahí me relajo. Esa es mi relajación completa».
Mecánica del futuro
Los camiones que traen litera, pantalla y monitoreo permanente cambiaron también el trabajo del taller, cuenta Francisca Roa Ponce, ingeniera en mecánica automotriz y docente de maquinaria pesada de Inacap San Pedro de la Paz.
«Los camiones modernos son más confiables en términos generales, porque traen incorporados sistemas que previenen otros daños. Hoy están diseñados y fabricados para que ni siquiera choquen, están en constante monitoreo», destaca.
Esos avances tienen su contracara en el precio de los arreglos. «Cuando aparece una falla electrónica el diagnóstico suele ser más complejo y depende de la expertise del mecánico. La reparación puede ser mucho más costosa por el valor del componente», advierte la docente, quien agrega que el diagnóstico ya no es visual: exige escáner y osciloscopio, y cada marca trabaja con sus propios equipos.
En los motores modernos manda la eficiencia. Entregan mayor potencia y torque con menor consumo gracias a tecnologías como la inyección common rail, los sistemas SCR y los filtros de partículas, que responden a normas ambientales más exigentes. Con el mantenimiento que indica el fabricante, «su vida útil va a seguir siendo bastante alta, incluso superior a otras generaciones», proyecta.
En cuanto a avances de seguridad en camiones, Roa menciona los frenos ABS y EBS, el control de estabilidad, la asistencia al frenado, la advertencia de cambio de carril y el monitoreo del conductor. Y de cara a los camiones eléctricos, híbridos y autónomos ve un oficio en transformación: «La mecánica tradicional sigue siendo importante, pero cada vez va a ser más necesario dominar la electrónica, el software, las comunicaciones entre módulos y los sistemas de alto voltaje. Más que desaparecer, el rol del mecánico tiene que ir evolucionando a la par con la evolución del camión».
Y remata: «La mecánica del futuro no va a reemplazar la experiencia de los mecánicos de la vieja escuela, pero hay que complementarla con tecnología».


