Carlos Montes cuenta el momento en que estuvo al filo del infarto

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Diputado socialista sufrió afección cardiaca mientras manejaba al Congreso y terminó en el quirófano

Tras recibir llamados por los problemas de acefalía en La Florida, le vino un traicionero dolor al pecho.

7 de junio del año en curso, un día que el diputado Carlos Montes jamás olvidará. Era un jornada normal y se dirigía desde Santiago al Congreso, en Valparaíso. Mientras conducía su auto, porque le tiene tirria a andar con choferes, y tras una llamada que le informaba de la montonera de líos en que está sumida la comuna de La Florida, tuvo un repentino malestar en el pecho. Eso fue cuando iba llegando a Curacaví.Entonces el socialista no sabía lo serio del tema. Con increíble tozudez, el socialista le bajó el perfil al percance y siguió en su auto hasta su destino. En vez de hacerse ver por especialistas, se dirigió hasta la sala de sesiones del Congreso, pero al dolor de hacía un rato se le sumó un rebelde e imprevisto cansancio. Empezó una taquicardia fuerte.

Con el organismo maleado, hizo sus primeras señales de humo para conseguir ayuda. Les comentó a Alfonso de Urresti y Luis Lemus el mal momento que enfrentaba, aún incrédulo de su situación. «¿Vale la pena preguntarle a alguno de los médicos nuestros? Me dijeron que no», recordó.

Los síntomas no mejoraban, por lo que su racionalidad lo llevó a la enfermería de la Cámara. Fue sometido a un electrocardiograma y vieron que algo no cuadraba. Llamaron a la ambulancia y, contra su porfiada voluntad lo subieron a una camilla. Mientras iba camino a la Clínica Reñaca, en Viña del Mar, donde finalmente lo operaron del corazón, marcaba 141 pulsaciones por minuto. «Fue súper oportuno, si no a mediodía habría estado con infarto declarado», contó el diputado ayer a «La Segunda», revelando que en 1981 tuvo un paro cardíaco producto de las torturas que sufrió bajo dictadura y admitiendo que jamás dejará de ser trabajólico.

-Es curiosa su resistencia a salir del Congreso en camilla, diputado.

-Es que sentí un poco exagerado ir a la clínica en camilla, pero parece que no era tanto.

-Además, llama la atención su porfía. Resistió hasta las últimas a acudir a la medicina.

-Lo que pasa es que en los momentos de los exámenes no me sentía tan mal como para llamar a los doctores y salir en camilla. Por eso me resistí un poco, pero luego me di cuenta de que era necesario.

-¿Los líos en La Florida habrán influido en este mal rato?

-Yo no tengo certeza de eso, pero sí lo he pasado mal con el tema de La Florida. Es donde nací, vivo, es una de las comunas que represento, y mucho de lo que hago en política tiene referencias locales. Ha sido bien lamentable.

-Al momento de su afección, usted iba manejando. ¿Por qué le cargan los choferes?

-Je, no sé. Siempre he manejado yo. En un tiempo presidí la Cámara y tenía chofer, guardaespaldas y todo. Quizás ese período me marcó mucho. Era como tener personas encima todo el tiempo.

-Y tras llegar a la casa, lo primero que hace es ver el canal de la Cámara.

-Es que sabía que se discutiría un proyecto que a mí me importaba, que es sobre la subdivisión de condominios y viviendas sociales. Es un proyecto que yo presenté.

-¿A qué cuidados debe someterse?

-El lunes me hago el test de esfuerzo. Tengo que ponerme a régimen, adelgazar, y tomar anticoagulantes.

-¿Qué le dice su esposa?

-Ella me ha acompañado harto en todo esto y efectivamente me dice que tengo que adelgazar. Ella ha sido un paralé.

Recuadro :

«Mi esposa me dice que tengo que adelgazar. Ha sido un paralé»

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