Rose Marie Terenzio, exasistente de él, no aprobó la producción. Hasta Trump habló del tema
La producción de Ryan Murphy recrea el matrimonio del hijo de un fallecido mandatario con una publicista que fue un hito en los 90.
Hace unos días se publicó el capítulo noveno y final de «Love story: John F. Kennedy Jr y Carolyn Bessette», disponible en Disney+, una serie basada en el tormentoso matrimonio del mediático abogado e hijo del ex presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy (quien murió asesinado a tiros en 1963), y una publicista de la marca Calvin Klein que conoció en Nueva York. La joven pareja despertó gran interés de la prensa en la década del 90, se volvieron personajes ineludibles para todos los medios y en 1999 murieron en un accidente aéreo junto a Lauren Bessette, hermana de Carolyn. La emisión de la serie ha hecho que cercanos a este matrimonio alcen la voz para dar sus impresiones sobre la historia que ahora se cuenta.
En entrevista al canal Fox, al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se le consultó por Kennedy Jr. y Bessette, y reconoció que «los conocía a ambos muy bien. A él lo conocí mucho mejor. Ellos iban a Mar-a-Lago (un complejo turístico de su propiedad) y tenían una relación interesante. Tenían pequeñas peleas y luego se reconciliaban y empezaban a besarse apasionadamente. Yo a él le caía bien, aunque no me crean». Recordó que John puso al actual mandatario en portada de «George», una revista política que dirigió: «Fue una cosa trágica lo que les pasó. Era un tipo buenmozo. Me dijo que se presentaría al senado. Creo que habría llegado a ser presidente».
La periodista Carole Radziwill fue esposa de Anthony Radziwill, primo de Kennedy Jr., y a «The New York Times» reveló que Carolyn «estuvo para mí todo el tiempo» cuando su cónyuge enfermó de cáncer, quien también falleció en 1999. «Defender a Carolyn y hablar de mi marido era una causa por la que estaba dispuesta a luchar hasta el final, pero sinceramente, no pensé que 25 años después se convertiría en un tema tan trascendental», añadió. En todos sus años en el ojo público, Carolyn Bessette nunca dio entrevistas y hablaba poco con la prensa.
Matt Berman, director creativo de «George» y amigo de la pareja, a «People» mostró su desagrado con «Love story»: «Es como si los estuvieran imitando, pero no siento que sean ellos porque no capturan los millones de matices y sutilezas peculiares de las dos personas que conocí. Tomaron las ideas generales de los libros (sobre ellos)». Guy Clarke, amigo de Bessette, también a «People», refutó lo que se muestra y dijo que algunas escenas son «totalmente falsas. Disfruté la serie como si fuera una obra de teatro. Ella era amable, generosa, sensible, una gran amiga». Y reconoció que con el último episodio «lloré y temblé incontrolablemente porque tuve que revivir el trauma». «Por lo que he visto, no los reconozco, aunque sea ficción. Pero, sobre todo, me hace extrañarlos», agregó Rose Marie Terenzio, asistente de Kennedy Jr.
Otros amigos, que prefirieron no identificarse con «People», plantearon: «Ellos no están aquí para defenderse». Y admitieron el impacto de la serie: «Después de 30 años, es impresionante ver cómo la generación de nuestros hijos no sólo los descubre, sino que queda tan fascinada por ellos y lo que representaban».
Aunque los productores de «Love Story» y su creador Ryan Murphy han señalado que intentaron comunicarse y ser respetuosos con recrear la tragedia que remeció al clan Kennedy en los 90, no tuvieron buena recepción de ellos. Caroline Kennedy (68), hermana de John Kennedy Jr., y quien también es abogada y diplomática, se ha mantenido en silencio sobre la serie. Su hijo, el escritor Jack Schlossberg, criticó duramente la producción en «CBS Morning»: «Ryan Murphy no tiene ni idea de lo que habla, y está ganando muchísimo dinero con una grotesca exhibición de la vida de otra persona».
La actriz Daryl Hannah («Splash»), quien tuvo un mediático romance con Kennedy Jr., escribió un ensayo contra la personificación que se le da a ella en «Love story» pues «no se parece en absoluto a mi vida, mi conducta ni mi relación con John. Las acciones y comportamientos que se me atribuyen son falsos. Mucha gente cree lo que ve en la televisión y no distingue entre dramatización y hechos documentados, y el impacto no es abstracto. Los nombres reales no son herramientas de ficción. Pertenecen a vidas reales».



