Mariana Sandoval habla del retorno de Charles Aránguiz a Chile
A mi hijo, como a todos en la familia, le afectó la partida de su hermana y de mi mamá. ¿Perosabe algo? Este es el diario vivir de todos los seres humanos. Hay penas y alegrías, dice la mamá del Príncipe.
«Lo que he conseguido durante estos años en el fútbol amateur ha sido un trabajo intenso, que ha tenido de todo. A veces dicen es que «es la mamá de (Charles Aránguiz)» y en verdad eso molesta, pero yo no hago caso. Lo menciono porque las cosas se han conseguido con mucho trabajo. De hecho, cuando don Óscar Plaza, que en paz descansa, me propuso que mi hijo Gilberto fuera el entrenador del Municipal Puente Alto, me dijo que no me hiciera problemas. Y al final Gilberto hizo un gran trabajo».
Cuando le preguntan por sus hijos, a Mariana Sandoval le brillan los ojos. También saca pecho. «Los sacrificios que han hecho mis hijos tuvieron su recompensa. Y uno siente orgullo. Charles lo ha ganado todo en el fútbol y lo más bonito es que sigue siendo el mismo de siempre. Gilberto también», asegura.
Es inevitable preguntarle por su Príncipe. Me imagino que está feliz de tenerlo de vuelta en Chile.
«Claro, cómo no voy a estarlo. Además, tener a mis nietos y su familia entera cerca me tiene muy feliz. Siempre digo que Dios me bendijo con él por toda la carrera que ha hecho como futbolista. Estoy muy orgullosa de él. Siempre me emociono. Y también de mi cholito, Gilberto, porque él ha cumplido la carrera de ser técnico. Gilberto también jugó en la U, pero fue papá a los 17 y había que salir a trabajar y ser responsable. Estoy feliz con ellos y con todos mis hijos. Eso sí, ahora estoy con algo de penita».
¿Por qué?
«Tengo pena por la partida de mi hija. Pero bueno, de a poco esas cosas se van y uno aprende a vivir con el dolor, a convivir. Mariana se llama mi hija. Mi Olguita Marina, como le decíamos con cariño. Por eso trato de disfrutar con mis dos niños, que están ligados al fútbol».
Usted vivió momentos complicados, como el fallecimiento de su hija Mariana y el de su mamá, doña Margarita, que era la matriarca de la familia. ¿Cómo afectaron esas pérdidas a Charles?
«A Charles, como a todos, le afectó mucho la partida de su hermana y de mi mamá. ¿Pero sabe algo? Este es el diario vivir de todos los seres humanos. Hay penas y alegrías. A uno le toca vivir la mala, no más. Ahora en febrero se cumplen dos años de la partida de mi hija. Mire, cuando había aprendido a llevar este dolor tuve una lesión gravísima. El mes de julio tuve un accidente casero».
¿Qué le pasó?
«Me caí del segundo piso, me fracturé el tobillo en tres partes. Gracias a mi hijo me pude operar con los mejores médicos. Ahora estoy de pie aquí frente suyo, pero pudo ser peor. Fue justo en el momento en que Charles llegó a la U. Él siempre estuvo muy preocupado respecto de la operación. Hablaba con los médicos. Ahora estoy mejor. Después se murió un colega, con quien trabajé codo a codo 20 años. Entonces todas esas cosas afectan y cuesta superarlas. Por eso digo que cuando llegas a trabajar al club uno ve a los chicos, quienes te dan alegría, dan apoyo, contención».
¿Qué le parece el retorno de Charles al fútbol chileno?
«Llegó en un gran nivel y me tiene contenta. A veces existe como una especie de temor y la familia lo sufre. Duele que lo critiquen. A mí me da mucha pena cuando critican a los jugadores. Los que estamos más cerca a veces sentimos que hay mucha crítica destructiva. ¿Pero sabe qué me pasa?..».
¿Qué le pasa?
«Cuando yo veo jugar a Charles, siento que los años no pasan. Creo que cada vez juega con más madurez. ¿Si yo lo critico? Nunca. Con Charles no hablamos de fútbol, solamente de cosas nuestras como familia. Con los nietos hablamos siempre, pero nada de fútbol con mi Príncipe».



