La fotógrafa animó una foto de su hermano, Diego, quien falleció a los 22 años
La toma lo muestra con una sonrisa en Bahía Inglesa, pero gracias a la IA la imagen cobró vida.Verlo en movimiento es algo muy poderoso, comenta ella.
Hace 33 años, cuando Diego Subercaseaux falleció, en su casa no había cámaras de video ni archivos digitales guardados en la nube. Había fotos. María Gracia Subercaseux, su hermana, encontró una de él en su plenitud y usó la Inteligencia Artificial a su favor para verlo sonreír otra vez.
«En esos años no se grababa nada. A no ser que alguien tuviera una súper 8. Nosotros, no. No tengo ningún video de mi hermano. Ningún registro en movimiento», dice la fotógrafa. «Una cosa es una foto y otra es verlo caminar, reírse, mover la cabeza. Es distinto».
La imagen que decidió animar en una exploración de ChatGPT (https://acortar.link/3EZoZw) fue tomada poco antes de su muerte, a los 22 años, en Bahía Inglesa (producto de una apnea). «Esa foto es muy especial. Él vivía allá. Se había ido después del colegio y primero estuvo en Cachagua y después se instaló en Bahía Inglesa. Allá marisqueaba, vendía erizos en el mercado. Tenía su grupo de amigos, era amigo de la señora de la lavandería. Tenía toda una vida armada».
¿Cómo era su relación con él?
«Diego era un año mayor. Entonces sé lo que es crecer con alguien así. Después nos distanciamos un poco porque éramos distintos. Él era mucho más libre que yo. Siempre viajando, siempre moviéndose. Pero alcanzamos a tener conversaciones lindas antes de que muriera».
¿Por qué animó la foto?
«Yo lo extraño todos los días, pero trato de que esté para su cumpleaños, para su aniversario. Esta animación es una forma de eso, de que nos siga acompañando. Es un momento familiar. No sé si a todo el mundo le parecerá bien. Hay personas que podrían sentirlo demasiado fuerte. Fue muy sencillo también, le pedí a la IA que animara la foto de mi hermano».
¿Qué sintió cuando ChatGPT le mostró la foto en movimiento?
«Dura apenas unos segundos. Ahí Diego avanza un par de pasos y sonríe. Cuando lo vi fue impactante. Yo sabía que era ficticio, que era una construcción. Pero me da lo mismo. Es su sonrisa. Es exactamente su sonrisa. Eso nadie me lo puede discutir. Verlo en movimiento es algo muy poderoso».
La IA puede dar alegrías.
«Quedé feliz. Cualquier cosa que te devuelva un pedacito de alguien es maravillosa. Cuando me escribe un amigo suyo por Instagram y me manda una foto que yo no conocía, eso ya es enorme. Imagínate verlo moverse. Uno se aferra a lo que queda. A un relato, a una foto, a un espacio. Sólo muere quien se olvida. Mientras lo miremos, mientras lo nombremos, mientras aparezca en una pantalla aunque sea por unos segundos, sigue siendo parte de nosotros».


