John Griffiths, jefe de Estudios en Seguridad y Defensa de AthenaLab
El general (r) afirma que aquí deben estar actuando los servicios de inteligencia de países que tienen embajada y otros servicios que no hemos detectado.
«Analizamos todos los escritos académicos que salen permanentemente respecto de actores externos en Sudamérica. Hay mucha literatura, entre ella del analista Evan Ellis, que tiene más de 40 artículos respecto de la mayor influencia en la región de Rusia, China e Irán, fundamentalmente, en Venezuela y Bolivia. Chile no escapa a la actividad de la inteligencia extranjera, a modo de ejemplo, de países como Rusia, China o Irán», expresa el analista desde su oficina en Las Condes.
¿Servicios de inteligencia extranjeros habrán advertido sobre la presencia en Chile de agentes externos?
«Yo no puedo decir si los servicios de inteligencia extranjeros le han entregado a la inteligencia en Chile ese dato, no tenemos cómo saberlo y la escasa inteligencia que hay en Chile no va a decir si lo recibió o no, pero es evidente, por la gran cantidad de escritos que hay, de que todo el mundo está preocupado de esta mayor injerencia hoy día no solo en Chile sino en Sudamérica, respecto a actores que le están disputando a Estados Unidos en su área de influencia, la relevancia que tiene que tener».
¿En concreto qué han hecho?
«Por ejemplo, China tiene una estación de rastreo espacial en Neuquén, por un acuerdo con los argentinos. Es una realidad concreta sobre la mayor relevancia que hoy día tienen China, Rusia e Irán en la región. Después de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, la actividad rusa ha disminuido su accionar en la región porque está en una guerra, pero Irán ha aumentado: recordemos que Bolivia firmó un acuerdo estratégico e importante con Irán del cual no conocemos su contenido, e incorporó en su sistema de defensa material chino, y no debiéramos dudar de que van a incorporar material iraní en el corto plazo, como los drones. También está el cruce el año pasado de dos buques de la marina de guerra iraní por el Estrecho de Magallanes, o las pretensiones sobre la Antártica. Este es un gran juego geopolítico del cual ni Sudamérica ni Chile están ajenos».
¿Las autoridades chilenas tenían conocimiento de esto?
«Yo creo que lo debieran tener porque el sistema de inteligencia nuestro, como ya he dicho, no es robusto ni moderno porque lamentablemente no lo hemos desarrollado, simplemente está la ANI y los servicios de inteligencia del ámbito policial y de las Fuerzas Armadas. Imagino que han informado a los niveles superiores de estas actividades, porque además, es una actividad que ya está en fuentes abiertas».
¿ De qué se tratarían las operaciones que hacen esas potencias en Chile?
«Todos los servicios de inteligencia operan en todos los países, y con inmunidad diplomática muchas veces, porque están al amparo de la embajada como funcionarios, pero desarrollan funciones de inteligencia. Eso es una realidad».
¿Qué objetivos persiguen?
«Para neutralizar la inteligencia adversaria se requiere contrainteligencia, que la tienen todos los países del mundo. No tenemos contrainteligencia fuerte, entonces muchas veces no nos vamos a enterar ni de qué servicios de inteligencia están operando con mayor intensidad ni cuáles son sus actividades, ni tras qué objetivos están. Ese es el drama».
Entonces no sería extraña la presencia de estos agentes extranjeros aquí
«En Chile deben estar actuando los servicios de inteligencia de países que tienen embajada, y otros servicios que no hemos detectado de países que no necesariamente tienen una acreditación de embajada, pero tienen sus servicios de inteligencia operando, ¿cómo se defienden los países de este accionar? Con contrainteligencia, tienes que saber quiénes son, tener un determinado control. Si yo sé que esta persona pertenece a un servicio de inteligencia de un país X, lo tengo que controlar, qué red tiene, con quién se junta, qué hace, etcétera».
Y eso es lo que no tenemos
«Yo diría que no, porque, ¿quién hace la contrainteligencia dura, concreta? No es una responsabilidad necesariamente de las FF.AA., que sí la pueden hacer. Cuando hay una causa probable, existen leyes que permiten la intrusión y las escuchas telefónicas, pero los servicios de inteligencia no están dedicados a la contrainteligencia necesariamente. Nuestra PDI también desarrolla algún grado de control, pero no tiene una gran unidad de contrainteligencia, por eso decimos que falta un sistema a nivel nacional».
Entonces, no hay detalle de cómo operan aquí rusos, chinos, iraníes…
«No vas a tener detalles si no tienes una organización importante de contrainteligencia, o te vas a enterar por suerte o porque otro servicio de inteligencia de un país amigo va a decir oiga, ponga atención en esto».
¿Qué ejemplo hay de países que comparten inteligencia?
«Hay una organización llamada Five Eyes, compuesta por Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que comparten información de inteligencia en forma permanente porque son aliados, entre sus servicios hay cooperación, incluso intercambio de funcionarios, enlaces, desarrollan proyectos conjuntos, hay toda una colaboración».


