El trayecto original de Sebastián González comprendía 34 kilómetros, pero al final nadó 50 en más de 12 horas
Lo más complicado fue cuando, al atardecer, se veía muy cerca la costa de Francia, pero como la corriente estaba muy fuerte, no avanzaba, y estaba muy cansado, contó González, quien también estudia para ser piloto de aviones.
Sebastián González (24) se encuentra con el sabor de la victoria en el paladar luego de cruzar el Canal de la Mancha, con un tiempo de 12 horas y 38 minutos al momento de tocar la costa francesa. El antofagastino tenía contemplado un trayecto de 34 kilómetros, pero por efecto de las fuertes corrientes tuvo que cubrir un recorrido de 50 kilómetros, con un par de curvas evidentes en su trazado según el GPS.
González, alumno de aeronáutica, se transformó de esta manera en el primer chileno que logra la Triple Corona de las aguas abiertas, que considera los cruces del Canal de Santa Catalina, el contorno de la isla de Manhattan y el Canal de la Mancha. Su compatriota Bárbara Herández, la Sirena de Hielo, ya lo había conseguido previamente.
¿Cómo se siente esa corriente, Sebastián?
«Nos tocó un día con muchas corrientes y por eso fue tan extensa la travesía, porque avanzaba muy poco. Para contrarrestar su efecto tuve que hacer una curva. Sentía muy fuerte la corriente y cuando paraba para las hidrataciones sentía que retrocedía. Entonces sí o sí tenía que hidratarme avanzando, porque la corriente me llevaba hacia atrás. Generalmente, son 34 kilómetros, pero ahora nadé 50».
Tenía que nadar el doble para avanzar.
«Sí, porque me tocó un día bastante duro, con una meteorología no tan buena. En días buenos salen ocho a nueve embarcaciones con un nadador cada una, pero salimos dos y solo yo pude terminar».
¿Cómo decidió hacer la curva para evitar las corrientes?
«Es que yo sigo a la embarcación que me está guiando, por lo que jamás me di cuenta del momento en que hicimos la curva. Después que llegamos, al ver el GPS, pude ver el desvío que tuve que hacer. Eso es netamente por las corrientes que te van desviando. No es que haya tomado la curva a propósito. Y tampoco es que haya que tenido que nadar a favor de la corriente, sino que tuve que dejar que la corriente me llevara. Lo que hace el capitán del bote es dejar que la corriente te lleve un poco y luego ir a favor de ella para después retornar al curso original. Esas corrientes siempre están en el canal, pero varían de intensidades según el día. A mi me tocó harto viento y oleaje, lo que influyó en que las corrientes estuvieran más fuertes».
Debe de haber quedado exhausto.
«Bueno, sí. Todo el equipo quedó muy cansado, pero también muy contentos por haber logrado cumplir con el desafío y conseguir como primer chileno la Triple Corona».
¿Cuál fue el momento más difícil de la travesía?
«Lo más complicado fue cuando, al atardecer, se veía muy cerca la costa de Francia, pero como la corriente estaba muy fuerte no avanzaba y estaba muy cansado. Tuve que apelar a la fuerza mental para avanzar y todo el equipo me instaba a seguir. Nunca consideré retirarme. Este era un sueño que venía persiguiendo hace años y me había costado mucho llegar, por lo que no estaba considerado el abandono. De una u otra forma había que llegar al otro lado. Estuve todo el tiempo en el agua. No puedo afirmarme de la embarcación, nadie me puede tocar y no puedo descansar».
¿Cómo lo hace para comer y tomar agua?
«Eso lo planifica mi nutricionista, Camilo Salazar, pero cada 40 minutos teníamos un punto de hidratación. El equipo me hace señas, paro de nadar y me tiran un termito, amarrado con una cuerda».
Sebastián González estudia en la escuela de vuelo Adolfo Pfingsten, de Antofagasta. Por razones económicas ha debido parcelar sus cursos, por lo que aún le restan dos a tres años. Para hacerla de una sola vez necesitaría alrededor de $40.000.000. Por ahora solo puede volar avionetas y en el agua, claro está, cruzar el Canal de la Mancha a nado.



