Disfrutar del sexo, pasarlo bomba entre las sábanas y tener fantasías eróticas no tiene nada de malo, pero sí es grave cuando supera el límite de lo normal y se pasa al plano de la adición sexual, bautizada como «satiriasis» en los hombres y «ninfomanía» en las mujeres.
La primera vez que saltó a la fama el término «adicto al sexo» fue con el actor Michael Douglas, en los años '90, pero el tema volvió al estrellato con el golfista Tiger Woods, a quien se le pilló una veintena de amantes que trataron de complacer sus deseos carnales.
Según la «Biblia» de los siquiatras: el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos (DSM), esta adicción es un comportamiento compulsivo, calmándose sólo con películas triple X, visitas a locales nocturnos, masturbación, sexo, sexo y más sexo.
«Los sujetos sienten la necesidad de acostarse con diferentes personas y buscar el placer sexual de cualquier forma», aclara Patricio Venegas, sicoterapeuta sexual.
Si bien en nuestro país no hay mucho estudio de este sexo desenfrenado, «los adictos chilenos son más normalitos que en el extranjero», lanza Eduardo Pino, sexólogo y director de la Clínica Androsex, en referencia a las amantes del deportista norteamericano. Acota que en nuestro país «entre 30% y 35% de los jóvenes -desde 16 hasta 21 años- tienen grados de adicción cuando inician su actividad sexual. En Estados Unidos, en cambio, la cifra aumenta al 70%».
– ¿Y cómo nos damos cuenta que el problema se pasa de la raya?
– Porque el hombre, cuando tiene pareja, querrá tener relaciones todos los días y los insistentes toqueteos serán en los puntos eróticos con tal de tener placer a como dé lugar. Y si está solo, buscará la forma de conquistar a las mujeres con insinuaciones poco decorosas, siempre en el plano sexual.
Insaciables
En el caso de las féminas, Gabriel Dukes, sicoanalista y director del Centro Chileno de Sexualidad Humana, explica: «Tienen dificultades como la anorgasmia, viven la sexualidad con mucha angustia. Buscan una y otra pareja para resolver sus problemas sexuales, parecen insaciables porque no alcanzan el orgasmo».
Precisa que tanto en hombres como mujeres, «el deseo carnal es grave cuando se pierde la capacidad de controlar su conducta y sólo lo buscan para la gratificación sexual».
El especialista da más detalles. «Son sujetos que tienen una gran dependencia hacia el sexo, como un mecanismo de alivio; buscan satisfacer su placer con quien sea; tienen un descontrol en sus impulsos que limitan su vida; y están imposibilitados de comprometerse con la pareja».
Así como le pasó a Michael Douglas y Tiger Woods, quienes tuvieron la suerte de entrar a clínicas de rehabilitación, acá en Chile los lujuriosos también pueden optar por tratamientos con sicoterapias.
Marcelo Schwember, sicoterapeuta del CentroCit, trabaja con la sicoterapia corporal y acota que la enfermedad «es un trastorno complejo que para curarlo hay que ver el historial de vida del adicto, la relación que tenga con el sexo y algún bloqueo energético de la persona».


