Nuevas generaciones viven en colores: marcas lanzan ropa masculina en tonos pastel
Cada vez más hombres, dicen en Lee, se animan a romper estereotipos de género en el vestuario.
«Hay un creciente movimiento que desafía las normas de género tradicionales. El rosa, que antes se consideraba un color femenino, ahora se ve como una expresión de estilo y personalidad, independientemente del género. Siento que me da seguridad y es un color que siempre sobresale. Y para qué estamos con cosas: a uno le gusta sobresalir», admite el influencer (@andrescabezas, https://acortar.link/1yXMY9).
En su caso, le gusta mezclar el rosado con prendas de mezclilla. «Logran un súper buen contraste», establece.
Jugar con el color
Como a Cabezas, de a poco los chilenos -resucitando una vieja moda ochentera- se animan a vestir de rosa, algo que ya es tendencia en Argentina. Que Lio Messi haya vestido la llamativa camiseta rosa del Inter de Miami -ahora es de color aguamarina- impulsó a muchos trasandinos a animarse.
La diseñadora Francisca Tornero, socia de la asociación gremial Moda Chile, confirma que la ropa deportiva ha ayudado a impulsar el rosado entre el género masculino.
«Uno lo ve en las zapatillas y en camisetas. Habla de ese empoderamiento personal, pero también esta tendencia obedece a factores más sociales y culturales, entendiendo siempre que el color rosado está asociado a lo femenino. El rol del hombre le permite jugar y utilizar ese color para romper estos estereotipos. Siempre las tendencias de la moda asociadas a las grandes casas de moda buscan romper la tradicionalidad», recalca.
Hoy muchos jóvenes, señala, buscan conectar con las influencias globales y transgredir los cánones tradicionales. «Es transmitir esto de que yo me visto del color que yo quiero. Es un discurso más de vanguardia, se asocia a un cambio de esta visión arcaica de estereotipo rosado-mujer y hombre-celeste», ilustra.
¿Cómo define al color rosa?
«Es optimista y transmite tranquilidad. Entrega aires de juventud, sobre todo los rosas pálidos. También hay algunos hombres que lo utilizan en trajes formales».
La diseñadora de vestuario Romina Brunetti, jefa de la Escuela de Artes e Industrias Creativas del AIEP, concuerda en que entre las nuevas generaciones no existen géneros definidos: «Buscan que el color y el vestuario sean universales. Veo que muchos hombres se animan a usar este color en poleras, camisas, chaquetas de diferentes texturas y materiales, y accesorios como bolsos, mochilas, gorros o bananos».
Versátil y moderno
Valentina Uribe, gerenta de marketing Lee Jeans, recuerda que el uso del rosado ha evolucionado a lo largo de las décadas.
«Esta tonalidad, que era un derivado del rojo, durante la Edad Media y el Renacimiento fue considerada como un color decidido, fuerte y que representaba virilidad. Por eso los caballeros lo usaban en sus prendas y grandes pintores lo aplicaban en retratos de hombres importantes. Sólo tras la Segunda Guerra Mundial se definió el estereotipo de que el rosado es femenino y la generación posguerra creció con eso», contextualiza.
«Hoy, sin embargo, vemos un resurgimiento del rosado como un color versátil y moderno gracias a los cambios culturales y a la evolución de la moda. Los hombres se animan más a usarlo debido a la creciente ruptura de estereotipos de género y a una mayor aceptación de la autoexpresión», plantea.
Por eso mismo, cuenta, su marca ha integrado colores rosas, morados y tonalidades pasteles en sus líneas de polerones, poleras y gorros masculinos: «Es una opción atractiva y con estilo para aquellos que buscan diferenciarse y añadir un toque de frescura a su vestimenta. Ahora se están llevando muchas poleras en esta tonalidad, son colores más veraniegos».
Alejandro Magnasco, gerente comercial Monarch, destaca que hoy muchos hombres se animan a usar el rosado en calcetines o en ropa interior. «Ha marcado tendencia en los últimos años. Es un símbolo de atreverse a hacer algo distinto o a marcar moda. El uso del rosado con terno azul y zapatos café, por ejemplo, entrega un toque de elegancia fenomenal», define.


