Las argentinas libran una batalla desde que Mauro Icardi está con la ex de Benjamín Vicuña
Para celebrar su cumpleaños, Eugenia usó un modelo Hervé Léger negro igual al que usó la exesposa del futbolista en 2013. Para aclarar que no era el mismo, la actriz subió una foto con la medida del atuendo.
Estrecho del Bósforo de fondo, Estambul en modo postal y Eugenia «China» Suárez de cumpleaños. La actriz argentina celebró sus 34 años junto a Mauro Icardi al lado, rodeada de amigos, con una copa en la mano y un vestido negro que no tardó en robar el protagonismo de la fiesta. Era de escote en V profundo, elasticado, pegado al cuerpo como una segunda piel; el mismo modelo bandage del diseñador Hervé Léger que su archienemiga Wanda Nara, la ex esposa del futbolista, había usado para una sesión de fotos en 2013.
De este detalle se dieron cuenta en Argentina, país donde Suárez, Nara e Icardi son prácticamente una telenovela interminable. Los ojos atentos de las redes reconocieron el modelo. La pregunta fue obvia: ¿será el vestido que Wanda dejó olvidado en el clóset cuando se fue de la casa que compartía con Icardi en Turquía? Porque hay que recordar que la misma empresaria se quejó en un programa: «Que ella (China) deje de usar mi ropa y la de mis hijas y devuelva mi mudanza».
La China alzó la voz a través de Instagram (sangrejaponesa) con una foto. Un close up directo y calculado a la etiqueta del vestido. Ahí, en letras chicas se leía la marca y con toda claridad se veía el XS de la talla. «Fue una forma de responder que no era el vestido de Wanda, pero es una forma muy poco cuidada de hacerlo. Está en la mesa que la China no sólo quería mostrar eso, sino que darle una bofetada a Wanda que es más pulposa, más curvi y que eso es todo lo que está bien para Wanda», comenta el periodista de espectáculos, Javier Sinai. Y agrega «acá eso fue visto de muy mala manera y la China está siendo muy criticada por seguir con esta guerra contra Wanda».
Ana Rosenfeld, abogada de Wanda Nara y figura habitual en los medios argentinos, dice que «aquí no hablo como abogada, hablo como mujer: Poner en tela de juicio si la China imita el estilo o tiene el mismo gusto que lo que usa la señora Wanda en su placard es una cosa, pero de ahí a mostrar que su talle es diferente al de la señora Wanda es otra. Suárez rompió los códigos de mujeres, donde hoy no se habla de los talles, ni de los cuerpos, nada de eso. Juzgar a una mujer por el talle que usa me parece que retrocede». «Está entrando en un terreno peligroso porque las mujeres no podemos permitir que esto acontezca, se haga normal».
¿Es una indirecta muy solapada, Ana?
«No, es muy directa. Está diciendo más de lo que uno piensa. Con el hecho de mostrar el mismo vestido pero en extra small está afectando a una mujer que no sea de ese talle. Ella no puede mostrar un XS como una corona ganada en una batalla. La comparación atrasa todo lo que hemos logrado las mujeres por años».
El sociólogo Roberto Jeldres apunta que «la imagen de la talla es un mensaje que apunta directo a lo que no debería existir entre las mujeres y que, por lo demás, ya no existe, que es la comparación de los cuerpos. En el fondo ella le dice que es una talla menor que la de su contrincante y eso la ubicaría (a Wanda) en una supuesta posición de desventaja: perdió porque es un par de tallas más grande».
Suena arcaico e infantil.
«En efecto, las dos anteriores. Es más, ella (la China) está usando un método muy antiguo de denostar a otra mujer por sus medidas. Es como volver a clasificar a las mujeres según su masa corporal en una sociedad, en un mundo, donde las batallas se libran para los derechos de la mujer y no desde una condición física».


