En redes sociales hicieron bromas sobre una eventual visita extraterrestre
Climatólogos entregaron la explicación científica de las formaciones que surcaron la ciudad.
Miles de osorninos miraron al cielo y muchos de ellos sacaron su teléfono y tomaron fotos para registrar lo que estaba ocurriendo sobre sus cabezas: la llamativa formación de nubes lenticulares, igualitas a las que algunos imaginan como ovnis, o fenómenos aéreos anómalos, como se llaman ahora.
«Nos empezaron a llegar varias y de primera fue todo como una broma», cuenta Eduardo Foitzick, administrador de la página Emergencias Osorno GEO, grupo que nació hace diez años en Facebook para informar de acontecimientos que ocurrían en la zona y para ayudar a los habitantes del lugar.
Publicaron la primera y llegaron otras. Las bromas de sus seguidores fueron más y todas de buen tono. «Me recordó el Día de la Independencia», dijo uno; «Salfate», respondió otro; «el fin de los tiempos», aseguró el de más allá; «se veía muy raro el cielo», creyó alguien; y no faltó quien juró que «los Simpson lo predijeron».
«Publiqué todas esas fotos sin la intención de que se hiciera algo tan conocido a nivel nacional, sino para informar a la gente, decirle que eran nubes lenticulares, que es un fenómeno meteorológico, que no tiene que ver con los ovnis, porque altiro empezaron a especular cosas», resume Foitzick.
«La gente de inmediato salió con cosas, como que iba a haber un terremoto, entonces uno publica para desmentir, en realidad, y para educar de fenómenos que no son tan comunes en la ciudad», agrega.
En realidad, lo único raro del fenómeno es que no ocurre -si es que ocurre- en esta fecha en esa zona, sino que en época de lluvias, aproximadamente hasta septiembre.
El fenómeno
Para la doctora en Meteorología Viviana Urbina, todo es producto de una corriente en chorro que cruza por el sector. «Las nubes lenticulares se producen por inestabilidad atmosférica, por fuertes vientos en altura, generalmente en zonas de montaña», explica la coordinadora de Meteored Chile.
Según la climatóloga Rocío Ormazábal, para que ocurra un fenómeno así deben darse varias condiciones.
«La receta para que se formen no es simple: se necesitan fuertes vientos en altura, cordones montañosos perpendiculares a la dirección del viento, una atmósfera estable y finalmente una atmósfera estratificada o con inversión térmica», explica.
Según Rocío, el nombre es «ondas de montaña» y ocurre cuando fuertes vientos en altura se encuentran con obstáculos de montañas, lo que genera corrientes ondulatorias y estacionarias, lo que moldea a la nube.
La meteoróloga agrega que «estas condiciones se dan constantemente en la región de Magallanes, sin embargo, no es raro encontrarlas sobre los cordones montañosos de la zona centro y sur del país».
Según algunos especialistas, este fenómeno es fácil de apreciar en las cumbres de los volcanes.
Características
Rocío Ormazábal, quien se dedica a investigar y divulgar la formación de nubes en su cuenta Observanubes de Instagram, detalla algunas características de estas lenticulares.
«Se caracterizan por ser estacionarias, es decir, mantienen su forma y lugar durante un determinado periodo de tiempo», dice.
«Se pueden formar con una sola capa de nube o con varias capas una sobre otra. En este último caso se conocen como nubes lenticulares duplicatus», agrega.
La profesional asegura que algunas de estas duplicatus se vieron en los cielos de Osorno, al menos con dos capas.
Una tercera característica, según la climatóloga, es que «se ven solitarias o acompañadas de pocos ejemplares».
Y una cuarta condición es que, de acuerdo a la altura en que se ubican las nubes, pueden ser cirrocúmulos (alta), altocúmulos (mediana) y estratocúmulos (baja). «La de Osorno es del género estratocúmulos, pues corresponde a una nube de baja altura, entre 0 y 2 kilómetros», detalla.
Como dato aparte y anecdótico, la investigadora asegura que son zonas que generan muchas turbulencias, lo que no las hace recomendables para la aeronavegación.
«Estas nubes son mis favoritas, no son fáciles de observarlas y en Chile somos privilegiados por poder verlas muy frecuentemente», admite Rocío.


