La regulación de la hormona tiroidea sería clave en tratamiento de la enfermedad
Paulina Sepúlveda y su equipo han observado prometedores resultados en ensayos in vivo.
Paulina Sepúlveda, doctora en Ciencias de la Fisiología Humana con mención en Neurofisiología por la Universidad de Sao Paulo y académica de la Universidad de la Frontera, lleva alrededor de cinco años investigando la patología del Alzheimer. Años en los cuales junto a su equipo de trabajo llegaron a la conclusión de que la enfermedad está directamente relacionada con la hormona tiroidea y como la deficiencia de esta o el exceso (hipo o hipertiroidismo) está vinculado con una pérdida de la función cognitiva.
En base a esto la científica cuenta que «pensamos que, tal vez, si enfocamos un tratamiento con la hormona tiroidea podría ser interesante y relevante en un paciente o las personas con Alzheimer». De esta manera, junto a su equipo de trabajo, relata que buscaron la manera de desarrollar un tratamiento que pueda abordar el desbalance hormonal y averiguar si es posible mejorar la cognición y aportar en la mejora de la enfermedad.
De esta manera, cuenta que utilizando ratas wistar, a las cuales previamente se les indujo Alzheimer les inyectaron la hormona tiroidea diariamente por 30 días. Durante este periodo, observaron mejoras significativas en las ratas, especialmente en su capacidad para reconocer objetos, lo que indicaba una recuperación de la función cognitiva.
«Además, vimos una disminución importante en la inflamación neuronal, se redujeron los marcadores inflamatorios y también la muerte de las células cerebrales, lo que sugiere un efecto neuroprotector», detalla la investigadora.
El siguiente paso es probar este tratamiento en humanos. «Queremos avanzar a una segunda fase, ahora en personas con Alzheimer, podríamos observar si existe alguna mejoría», comenta Sepúlveda. Aunque llevar esta investigación a ensayos clínicos en humanos es más costoso y lleva más tiempo, la doctora está convencida de que podría ser un avance clave en la búsqueda de una terapia efectiva.
La investigadora destaca que este nuevo enfoque también puede servir como una suerte de saber prevenir esta patología ya que «el hipertiroidismo o hipotiroidismo pueden ser factores de riesgo importantes en el desarrollo de demencias como el Alzheimer», subraya. Agrega que de confirmarse los resultados en humanos, el tratamiento no solo podría mejorar la calidad de vida de los pacientes con Alzheimer, sino también la de sus familias y cuidadores, abriendo nuevas posibilidades en la lucha contra la demencia.


