El brasileño Liacyr Ribeiro le quitó las arrugas e injertó pelo
Rellenaron sus mejillas con grasa del estómago, y en la mitad del procedimiento se comió unas hamburguesas.
Liacyr Ribeiro, de 70 años, guardó por muchos años el secreto de la operación de Gaddafi. Pero de un día para otro, viendo cómo la figura de su ex paciente se repetía por doquier, se decidió a contar los detalles del procedimiento que le hizo al líder libio.
Corría mayo del año 1994 y el brasileño se encontraba dando una conferencia sobre cirugía cosmética en Trípoli, cuando se le acercó un oficial que quería presentarle «a alguien que los libios aman mucho», contó el doctor a The Associated Press.
Ahí se enteró de que Gaddafi quería de sus servicios para borrar las arrugas de su rostro y hacerse un implante de cabello. La idea era disimular los 53 años que tenía en ese entonces, y que según Ribeiro parecían 63. «Me dijo que había estado en el poder durante 25 años, y que no quería que la gente joven de su país lo viera como un hombre viejo», dice Ribeiro.
El cirujano, que cuenta que después de la operación Gaddafi parecía de 45 años, le recomendó a un levantamiento de cara, pero el líder se negó, ya que sería muy notorio. Así que en vez de eso concordaron en que le quitarían grasa de su abdomen y la ocuparían para rellenar las arrugas del rostro.
Gaddafi quería ser atendido al tiro, pero el médico tenía que ir a buscar a su equipo, por lo que la operación no se realizó hasta enero de 1995. Ese día los médicos llegaron hasta el búnker de Gaddafi que tenía «dos modernas salas de operación totalmente equipadas, un gimnasio y una piscina», explica el cirujano.
El procedimiento en sí comenzó a las dos de la mañana, duró cuatro horas y ocurrió en total secreto. Sólo se utilizó anestesia local, por petición de Gaddafi, quien no quería dejar de estar alerta aunque se mantuvo en calma. La cirugía sólo fue interrumpida a la mitad durante algunos minutos porque al líder le dio hambre y le llevaron unas hamburguesas que se comió ahí mismo.
«Le advertí a Gaddafi que los efectos de la cirugía durarían cinco años, y que pasada la fecha de expiración la piel se caería y las arrugas reaparecerían», dice el cirujano.
Hace cinco años fue contactado de nuevo por Gaddafi pero no pudo ir. Desde entonces, dice, no lo llamaron «nunca más».
«Era extremadamente educado, inteligente, cordial y de hablar suave», dice Ribeiro sobre Gaddafi. Por sus servicios recibió un sobre lleno de dólares y francos, aunque sobre la suma no se manifestó: «Sólo puedo decir que es más de lo que podría cobrar por mis servicios en Brasil», concluyó el médico.
Ayer se adjudicaron tres ciudades más
Rebeldes van como avión
Los bombardeos de la coalición internacional en Libia han rendido sus frutos. A la ciudad de Ajdabiya, que fue recuperada el sábado por los rebeldes, ayer se sumaron Brega, Bin Yauad y Ras Lanuf.
En estas ciudades, las fuerzas de la oposición no presentaron mucha resistencia. Incluso se encontraron calles desiertas. De esta forma, los rebeldes han recuperado todos los enclaves petroleros del este, por lo que ayer anunciaron un acuerdo con Qatar.
En este momento las peleas entre ambos mandos de poder de Libia se están dando en Sirte y Misrata. Sirte, ciudad natal del líder, fue donde se recluyeron las tropas de Gaddafi tras los ataques, aunque ya se han reportado autos militares huyendo a Trípoli. Y en Misrata, las tropas de Gaddafi reanudaron los bombardeos el domingo.
En Estados Unidos, Hillary Clinton declaró que han empezado a verse «deserciones» por parte de las tropas ofiales. Y el secretario de Defensa, Robert Gates, anunció en el canal CBS que tiene informes de inteligencia que prueban que Gaddafi está poniendo cadáveres de civiles en las zonas de los bombardeos aliados.


