Papá de Ian Garguez recordó el inicio goleador del héroe de la Sub 20 que partió en el Juventud Colo Colo de Colina
Para mí, es como un Gary Medel en potencia, lo definió José Sabat, ex jefe formativo de Palestino que lo describió como un defensa atípico para el medio nacional.
En las redes sociales de Álex Garguez se puede ver que la pasión por el fútbol se la traspasó por las venas a Ian, el héroe de la Roja Sub 20 con su agónico gol que significó el primer triunfo en el Mundial. En diferentes postales, se observa al jefe del clan disfrutando en las típicas canchas de barrio, que fueron las mismas donde años más tarde el regalón de Nicolás Córdova dio sus primeros pasos en el Juventud Colo Colo. Allí, eso sí, lo vieron crecer con la camiseta número 9 que hasta hoy su madre guarda como hueso santo.
Como bien lo dijo al finalizar el partido frente a Nueva Zelanda, el 2 de Chile partió como delantero y eso es algo que continúa en su ADN. «Recordé mis tiempos de pequeño, cuando jugaba más adelante», dijo refiriéndose a aquella época en que mucho antes de dejar su Colina natal para probar suerte en Unión Española era el encargado de hacer los goles en el barrio.
También se emociona Alex, su padre, que hasta hoy es un fiero volante central del Esmeralda de Colina y que jugó en Unión Española como compañero de Julio Gutiérrez. «Ian partió en el equipo de la población que teníamos en ese tiempo y que se llamaba Juventud Colo Colo. Como era gordito y maceteado, comenzó jugando de 9 y los otros niñitos no se la podían quitar», dijo el padre de una familia que vive para el fútbol y donde Alan, el hermano mayor, jugó en Unión San Felipe. Stéfano, el concho de la familia, con 11 años hace sus primeras armas en el Municipal Colina.
¿Cómo fue que Ian se convirtió en defensa si hacía tantos goles, don Álex?
«Por casualidad, diría yo. Él entró a la Sub 8 de Unión y fue capitán de casi todas sus categorías hasta que un día faltó un central y lo mandaron a jugar atrás. Después, cuando salió de Santa Laura por unos problemas que tuvo, se fue a probar de defensa a Palestino y ahí quedó sin problemas, pero tuvo que remarla».
¿Por qué fue tan complicado?
«Uno nunca debe hablar mal de los clubes, porque no conoce las vueltas de la vida. Pero sí estamos muy agradecidos de Rodrigo Zambrano, un profesor que tuvo en Unión, y que fue quien le consiguió que se probara en Palestino. Muchos se rinden, pero gracias a él, Ian fue por su revancha y ahora está cosechando los frutos. Y nosotros como familia estamos viendo que el sacrificio valió la pena. Si yo hasta trabajos perdí por apoyarlo».
¿Cómo así?
«Es que en la última empresa en que estuve me echaron porque dijeron que yo pedía demasiados permisos para estar con Ian. A pesar de que siempre devolví los permisos trabajando en otros horarios, el empleador no lo tomó mucho en cuenta. Para nosotros nada ha sido fácil, somos gente de población y por eso le digo a él que nunca olvide de dónde viene».
Justamente en esa época que llegó a Palestino, José Sabat conoció a Garguez ya como un lateral hecho y derecho, pero con una atípica hambre de buscar el arco rival. «Yo creo que eso lo dejó marcado. Hay jugadores que les gusta estar cerca del área, que les gusta buscar la oportunidad y hay otros defensas que directamente se quedan más atrás. Pero Ian siempre fue un lateral muy ofensivo. Incluso en varios partidos lo hice jugar de volante central y por eso no me extrañó para nada que fuera él quien hiciera el gol del triunfo ante Nueva Zelanda», recordó el ex jefe formativo de las divisiones menores árabes.
«Es demasiado polifuncional y creo que todavía no ha hallado su posición en la cancha. De hecho, lo visto moverse de un lado para y para mí es como un Gary Medel en potencia», agregó Sabat, que lo tuvo en la Sub 17 tetracolor que salió campeona, justamente, con un gol del hijo ilustre de Colina.



