La periodista se juntó con sus compañeros a 30 años de salir de cuarto medio
En 1993, por esta misma fecha, Soledad Onetto, con sólo 17 años, se aprestaba para dar la Prueba de Aptitud Académica (PAA). Estaba terminando cuarto medio en el colegio Compañía de María de Apoquindo. De eso ya han pasado 30 años y por eso el fin de semana se juntó con sus excompañeros, para conmemorar la fecha.
En la junta tenían el libro de la generación y en él a Sole se le describe como «buena alumna y excelente amiga», destacándose que prestaba los cuadernos. Se dice que pertenecía al grupo de «las taquillas» y que desde que entró al colegio cautivó los corazones de los compañeros «con su llamativa cabellera rubia». «Cuando seas una famosa periodista, acuérdate siempre de tu curso que te quiere», le pedían al final.
Volviendo al presente, Onetto contó que la reunión estuvo «fantástica. Dejé los pies en la pista de baile. Lo pasamos demasiado bien. Llegamos más de 70 a la cita así que fue extremadamente buena. El que la organizó fue Alejandro Mono Valenzuela, quien se dio el trabajo de buscar fotos, de presionarnos para que fuéramos. Hizo un evento precioso lleno de momentos gratos».
¿Cómo era usted en el colegio?
«Estuve leyendo lo que escribieron en el libro, yo no lo veía hace años, y me describe un poco… era bastante matea, bastante ordenada, pero lo pasaba bien, sabía divertirme y teníamos un súper grupo. Fue una etapa hermosa de mi vida».
¿Ha seguido en contacto con algunos compañeros?
«Por supuesto que sí, especialmente con mis amigas Angie, Paulina y Vivian, quien vive en Sevilla así que la vemos menos pero la vemos de todas maneras. Son amigas del alma. Con ellas (estoy en contacto) de manera muy permanente, siempre al tanto de lo que pasa con nuestras vidas, con mucho cariño y la confianza que permanece en el tiempo».
Usted estaba en el cuarto matemático ¿por qué terminó en periodismo?
«Porque nunca tuve claro qué quería estudiar, pero dentro de las posibilidades aparecía arquitectura, que necesitaba mucha matemática, trabajo social y periodismo, y pasaba que yo quería periodismo, sí o sí, en la Universidad Católica, ahí estaban mis fichas, y la ponderación de matemáticas de la PAA era muy alta en matemáticas para periodismo, no me preguntes por qué, por eso me orienté al matemático».
¿Cómo encontró a sus compañeros después de 30 años y ellos a usted?
«Ellos me ven permanentemente o más, por la exposición en televisión. Me han visto crecer, madurar, envejecer en televisión, jajajá, así que no era mucha la sorpresa para ellos. Para mí fue verlos a todos bien, radiantes, las mujeres preciosas, los hombres también. Ver como cada uno desarrolló su vida, me contaban de sus hijos, sus familias, de sus proyectos, todos con vidas muy lindas, con dolores por supuesto, como todos, como yo también los he tenido, pero con vidas bien vividas».
Y en cuento al look ¿usted no ha cambiado mucho?
«Yo creo que sí, pero el pelo probablemente es lo que menos me ha cambiado. 30 años no pasan en vano. Había unos y unas excepcionalmente iguales, ese es el primer comentario que uno hace, pero yo creo que no está relacionado sólo con lo estético, sino que cuando te encuentras con una persona que no veías hace mucho tiempo te encuentras también con los recuerdos que tienes de esa persona y seguimos siendo los mismos».


