Mayor Alfredo Fuenzalida, director de la Escuela de Fronteras de Los Andes, lo explica
Arturo Galarce
El mayor Alfredo Fuenzalida es director de la Escuela de Fronteras Teniente Hernán Merino Correa, de Los Andes. Por ese lugar pasó el cabo primero Víctor Godoy, uno de los carabineros muertos en Visviri. Allí cursó el año de entrenamiento físico y sicológico para enfrentar la adaptación al altiplano chileno. «Acá aprenden técnicas de montaña, para zonas desérticas y también selváticas», dice Fuenzalida. «Sicológicamente deben estar preparados, capacidad que se prolonga a la familia. Si es casado, su mujer deberá cumplir un rol fundamental, como ser autónoma para tomar decisiones, mientras su pareja se encuentra trabajando, en turnos de 15 por 5 días (de descanso)».
Lo más duro de la zona donde fallecieron Godoy y Germán Cid, explica Fuenzalida, es el clima, que llega a los 30 grados en el día y a varios bajo cero en la noche, sumado a la falta de oxígeno sobre los 4.300 metros. «A eso se suma el fuerte viento y las precipitaciones del invierno altiplánico». El resto es el trabajo: patrullajes nocturnos, en busca de traficantes de droga, vehículos, animales o inmigrantes ilegales. A veces, la luz de la luna alumbra, pero también cuentan con cámaras térmicas y visores nocturnos.


