En un año bajó una talla
Así relata la animadora de Viña 2010 el duro trabajo que ha hecho para llegar a la figura que luce hoy.
«La idea es saludar con dignidad, que no se muevan los brazos. Y ya no es tan fácil. Antes uno dejaba de comer dos días y bajaba de peso, pero cuando va pasando el tiempo y la edad, ya no es tan simple. Tres veces por semana voy al gimnasio, al Balthus. Hago pilates, cardio, trote y bicicleta. Eso me ayudó a tener talla 36 y por eso este año los vestidos son una talla menos que el año pasado. Pero hay que esforzarse. Mi entrenadora, Dánica Aldea, me mandó con una bolsa con pesas a Viña para que no pierda el hilo. Ahora, esto no sólo es para verme bien para el Festival de Viña. Tiene que ver con una cuestión mental, porque el año pasado fue especialmente exigente. Igual, es simpático lo que pasa. La gente en el gimnasio me dice que mi cuerpo ha cambiado y estoy feliz de que el esfuerzo se note. Me encanta estar lo mejor posible para eventos importantes, como cuando uno va a un matrimonio».
– Igual de matea que siempre.
– Me carga el mote de matea. Lo que pasa es que este es un trabajo remunerado, o sea, a mí me pagan por hacer el Festival de Viña. Entonces lo mínimo es prepararme bien.


