Nery Veloso relata sus peripecias antes de volver a Primera División en Deportes Concepción
Jugué en Colo Colo, pero llegué muy chico y me faltó pulirme más. Pero no me arrepiento de nada. He sido feliz con mucho y con nada, cuenta el golero de 38 años.
Sagradamente, todos los martes, jueves y domingo Nery Veloso asiste a la iglesia El Triunfo Mejoreros de Penco. Junto a Nicole Valenzuela, su esposa, el arquero formado en Huachipato lleva los últimos 11 años rogando por un futuro mejor hasta que hace un par de semanas asegura que fue escuchado. «A mitad del 2025, mi señora postuló a los niños al colegio en Conce. Yo le dije «pero, qué hiciste». Y me contestaba que me iba a acordar de ella, porque Dios iba a abrir puertas. Y al final así fue», relata el golero que volverá a jugar en Primera División junto al León de Collao.Veloso hoy tiene 38 años e insiste que está en un gran momento. «Me siento mejor que cuando tenía 20. Hoy me cuido el doble, me alimento mejor, soy más profesional, más maduro», recita emocionado por esta revancha que lo tendrá en el fútbol de honor luego de que en 2022 defendiera a Palestino. Después de salir de La Cisterna el portero, que alguna vez fue convocado a la Roja de Marcelo Bielsa, golpeó puertas que nunca se abrieron. Para driblear al retiro no le quedó otra que recurrir a la Segunda División Profesional. «Estuve en San Antonio Unido, donde todos me decían «Gato, ¿qué haces aquí?». Pero me maté entrenando y me llegó este premio, porque fichar en Concepción es lo más maravilloso que Dios puso en mi camino», agregó el arquero que viene de atajar en 12 partidos con San Luis de Quillota y que luchará por el puesto con el brasileño César Dutra.
¿Qué siente al haber fichado en Concepción a los 38 años?
«Luché tanto que sabía que una puerta se iba a abrir».
¿Cómo mira su carrera después de haber jugado en Colo Colo y la U?
«Tuve una carrera de altos y bajos. Pero siempre fue de mucho esfuerzo y sacrificio. Si no amara tanto este deporte con todas las cosas que me han pasado, ya me habría dedicado a otra cosa. Y bueno, es cierto, jugué en Colo Colo, pero llegué muy chico y me faltó pulirme más. Pero no me arrepiento de nada. He sido feliz con mucho y con nada».
¿Cómo se mantuvo en la época de vacas flacas?
«Uuufff… hice de todo, pero siempre fui feliz. Con mi señora vendimos completos, wafles y lo que viniera en la calle. Fue una experiencia súper linda y desde entonces que ahora me gustan los negocios, socializar con la gente. Ese tiempo de la calle nos enseñó a cómo llegar a la gente, a cómo tratar al cliente».
¿Las cosas que vendían las cocinaban ustedes?
«Sí, los dos. Abríamos la camioneta y vendíamos en todos lados en Concepción y en Penco. Estuvimos como un año y medio y me di cuenta que después del fútbol la vida sigue».
Debe haber sido raro vender en la calle, después de haber llegado a la Selección, ¿no?
«Todo lo que me ha pasado en la vida me ha dejado una enseñanza. Y de esa época con Bielsa guardo los mejores recuerdos. Imagínese, gracias al profesor pude conocer el mundo, diferentes países. Además, pude compartir con Claudio Bravo, entrenar con él, verlo en la cancha, jugar, él es mi ídolo».
¿Siguió en contacto con algún jugador de esa Selección?
«La verdad es que cuando yo le escribo a Bravo, siempre me responde, se da el tiempo, y eso se valora mucho. Pero me quedo con los recuerdos de haber compartido un camarín con Alexis, con Arturo, que son unas máquinas. El vivir con ellos, la mentalidad de ellos, fue impagable y por eso ha costado tanto cerrar el ciclo de esa generación».
Lo escucho hablar mucho de Dios.
«Llevamos 11 años en el evangelio junto a mi esposa. La verdad que han sido 11 años donde hemos pasado por el desierto, hemos tenido dificultades, pero la verdad que todo lo que Dios nos ha dicho se ha cumplido».
¿Su llegada a Concepción también se las adelantó?
«Exacto. Yo me probé en el Conce a los 13 años y esta espinita me la estoy sacando a los 38… cómo no creer en él, ¿verdad?».


