Pagó Sebastián, como corresponde, dijo la futura Primera Dama, Cecilia Morel
Llegaron a eso de las 13 horas al Patio Bellavista. Trece optaron por el plata vegetariano.
Justo frente a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile pasan Felipe Kast y Juan Andrés Fontaine. Van por la vereda, como cualquier mortal, como usted o como nosotros. Kast habla por teléfono. Ellos, a diferencia del resto de los ministros y subsecretarios que llegaron al restorán «De tomo y lomo» en el Patio Bellavista, se apersonan a pie. Entran por la puerta posterior y suben a la terraza.
Al rato aparecen varios de los recién nombrados subsecretarios, que todavía lucen el cronómetro que Piñera les entregó en la ceremonia realizada en el Museo de Bellas Artes y que según Mario Desbordes, futuro subsecretario de Investigaciones, «estaba corriendo cuando lo entregó el Presidente». Todos se acomodan en el segundo piso, con vista al edificio del frente, aún en construcción.
En una van llega el electo mandatario, que se baja para abrirle la puerta a su señora, que chacharea en el asiento trasero con Rodrigo Hinzpeter, quien asumirá en Interior. Piñera se pone la chaqueta al hombro y avanza para ingresar por la puerta ancha, la principal. Algunas personas lo saludan. Otros miran sorprendidos. Lavín también aparece, pero se queda conversando bajo un letrero que dice «No estacionar».
Lavín no toma sour
Adentro del restorán los mozos vuelan. Deben atender a 50 personas felices con sus nuevos puestos y más felices porque este almuerzo lo paga el jefe, o sea Piñera. Así que casi todos degustan el menú de sobrecostilla al vino blanco con puré y pisco sour que ofrece la carta. Casi todos, salvo los 19 comensales que optaron por un vegetariano bajo en cochinas grasas, colesterol y esas mugres. Apenas tres dijeron que no a las bondades cítricas de un buen pisco sour: Cecilia Morel, Hinzpeter y Lavín.
El postre es devorado con fruición. Las alternativas son dos mousse: plátano o chocolate. Mientras, Piñera les regala La Segunda a sus cercanos y se saca fotos con los garzones. Se oyen risas y alguien grita «ése es mi jefe». Se pasa bien acá. Un poco tarde aparece Luciano Cruz-Coke y un poco temprano se va el futuro subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle. El difícil proceso de pagar la cuenta lo realiza Magdalena Piñera, quien pone su tarjeta y deja una suculenta propina de 29 mil pesos.
En la puerta, Cecilia Morel, futura Primera Dama, cuenta con relajo que el almuerzo estuvo «alegre» y que los gastos serían en realidad cargados a la cuenta de su marido. «Pagó Sebastián, como corresponde, porque los estamos celebrando a ellos» avisa, mientras apunta a los ministros y subsecretarios, que ríen.


