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Título/Pie de foto: «Es súper responsable con los horarios, nunca ha faltado a un entrenamiento, no carretea» Maura Rivera
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Título/Pie de foto: «Siempre he tenido fe en él», dice Maura sobre su marido.
Maura Rivera habla de la noche feliz de Mark González luego de los dos goles en la Roja
Con seis meses de embarazo, la bailarina cuenta que este año ha sido totalmente distinto al anterior.
Gustavo Ortiz
«El año partió impecable», dice Maura Rivera, a modo de resumen para su análisis sobre el gran momento que atraviesa su esposo, Mark González, que se tradujo en dos goles en la Selección ante Estados Unidos, la noche del miércoles en Rancagua.
La última vez que Chico Mark hizo un gol por la Roja fue en el Mundial de Sudáfrica. Desde entonces, nada fue igual para el puntero izquierdo. Al año siguiente se lesionó la cadera y estuvo varios meses sin jugar. Se recuperó y luego de volver a la Selección, en 2012, sufrió el síndrome compartimental que motivó una nueva y complicadísima intervención. En esa época, sus jefes del CSKA Moscú le sugirieron retirarse.
El año pasado, volvió a la UC, con el objetivo de ir al Mundial, pero se resintió de nuevo en Juan Pinto Durán y no sólo no fue a Brasil 2014, sino que se hundió junto con su equipo en la paupérrima campaña cruzada bajo el mando de Julio César Falcioni.
«El año pasado no fue bueno. Fue negro. Se vino de Rusia con ganas de estar en la Selección para ir a Brasil, se lesionó y a la Católica tampoco le fue bien. Este año ha sido muy distinto en el tema futbolístico y eso lo motiva aún más para seguir en la Selección y en todo lo que viene», dice Maura, que tiene seis meses de embarazo. Será el segundo hijo de la pareja, una niña.
-¿Y en qué radica este buen inicio de año para Mark?
-Yo creo que se debe a la perseverancia. Mark nunca bajó los brazos, es súper responsable, trabaja bien, se preocupó ciento por ciento de recuperarse para seguir adelante. A todo eso se debe.
-¿Anímicamente se ha notado esa mejoría? ¿Estuvo muy bajoneado el año pasado?
-Más que nada, él demuestra cuando le va bien. Se le nota al tiro cuando está feliz, porque nunca ha llevado los problemas a la casa. Y yo no tendría por qué pagar el pato. Pero cuando le va bien, cuando mete goles, llega feliz a la casa. Nosotros hemos estado en las buenas y en las malas siempre al lado de él, cuando se lesionó, cuando se operó, cuando le ha ido mal en el fútbol, cuando le ha ido bien. Sé como llevarlo. Acuérdate de que en un momento lo quisieron retirar en Rusia. Y todo eso lo hemos he vivido los dos, así que sé lo que significa todo esto para él en este minuto, sé lo feliz que está.
-¿Estaba muy ansioso cuando lo llamaron a la Selección?
-Estaba feliz, súper contento, con las ganas de demostrar lo que viene haciendo en la Católica este año con el cambio de entrenador también. Cuando lo llamaron se motivó el doble. Sabía que tenía que demostrar todo, estaba con todas las ganas de jugar y de hacerlo bien.
-El físico, que ha sido un problema en los últimos años, también parece estar completamente recuperado.
-Claro. Además, imagínate, los entrenamientos de la Selección son súper fuertes, súper fuertes, con doble jornada todos los días. Le dije que todo esfuerzo vale la pena. Está bien en la forma física, en todo. Está en su mejor momento, recién tiene 30 años y tiene varios más para seguir jugando y seguir demostrando. Tiene que aprovechar este vuelito que le ha dado la buena racha. Pero siempre he tenido fe en él, lo veo súper responsable con los horarios, nunca ha faltado a un entrenamiento, no sale, no carretea, es súper responsable. Por eso a veces encuentro injusto que se lesionara y le fuera mal, porque es un gallo que siempre está con las pilas puestas para entrenar y para jugar.
-El miércoles en la noche debe haber llegado muerto, además.
-Con la felicidad y la adrenalina que traía, no se podía quedar dormido. Pero igual se fue tempranito a entrenar. Y el domingo tiene que jugar de nuevo.


